July 2, 2026
Espera Encontrarte con Jesús

Ayer reflexionamos sobre la antigua creencia Cristiana de que mostrar hospitalidad al inmigrante, al viajero, al extranjero o al forastero era una forma de experimentar la santa presencia de Dios.

Estaba viendo un estudio reciente sobre iglesias prósperas en los Estados Unidos y no me sorprendió comprobar que muchas de estas iglesias saludables practicaban algo llamado hospitalidad radical – radical en el sentido de que está arraigada en su propia identidad.

Los estudiosos afirman que la iglesia primitiva, que comenzó con unos pocos discípulos, se convirtió en un movimiento masivo precisamente por esta razón. No se trataba solo de compartir el evangelio de palabra – sino de la extraordinaria hospitalidad Cristiana. La forma en que trataban y servían a los forasteros marcó la diferencia.

No es de juzgar.

No es de actitud defensiva.

No es de un instinto de supervivencia.

Tiene sentido, ¿verdad? Si esperas que Jesús te encuentre en cualquier momento – como un forastero – empiezas a ver a las personas con otros ojos. Las tratas de forma diferentes.

Muchas veces, sentimos miedo o desconfianza hacia los forasteros – especialmente hacia las personas que se ven diferentes a nosotros, creen de manera diferente a nosotros o provienen de diferentes partes del mundo.

No sé ustedes, pero yo probablemente necesito orar para tener la gracia de ser más hospitalario con los extraños.

El Apóstol Pablo escribe a la iglesia en Roma: El amor debe ser sincero…ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad.

El Apóstol Pedro escribió: Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecado…Practiquen la hospitalidad…sin quejarse.

Y en la Carta a los Hebreos leemos: No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracia a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

Oremos: Te damos gracias, Oh Dios, por tu amor. Te damos gracias por venir a nosotros cuando menos lo esperamos. Te pido que, por tu gracia, seamos instrumentos de tu misericordia, amor y paz. En el nombre de Cristo. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!

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July 1, 2026
Encuentro con la Santa Presencia de Dios

En el antiguo Cercano Oriente, existía un estricto código de hospitalidad. Estabas obligado a proporcionar comida y alojamiento a cualquiera que llegara a tu puerta. En parte, esto era una cuestión de supervivencia mutua – una especie de pacto social.

Para los antiguos Judíos y Cristianos, había aún más en juego. Tenían la profunda convicción de que mostrar hospitalidad al inmigrante, al viajero, al extranjero o al forastero era una forma de experimentar la santa presencia de Dios. Creían que Dios podía manifestarse a través de la visita de un desconocido.

Jesús va aún más allá. Dejó claro que todo lo que hacemos por alguien necesitado – sea bueno o malo – se lo hacemos a él. Cuando te encuentras con alguien que tiene hambre o sed, está enfermo o en prisión, él dijo: yo estoy aquí. Yo estoy en esa persona. Como lo trates me tratas a mí.

El Apóstol Pablo escribe a la iglesia en Roma: El amor debe ser sincero…ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad.

Mientras transcurre tu día de hoy, mira a los ojos de quienes te rodean. Que tengas la esperanza de encontrarte con Jesús.

Oremos: Te damos gracias, Oh Dios, por tu amor. Te damos gracias por venir a nosotros cuando menos lo esperamos. Te pido que, por tu gracia, seamos instrumentos de tu misericordia, amor y paz. En el nombre de Cristo. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!

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June 30, 2026
Para que Puedan Ser Un Solo Cuerpo

En su primera carta a los Corintios (12:12-13), el Apóstol Pablo escribió:

De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros, y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo. Así sucede con Cristo. Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para construir un solo cuerpo – ya seamos Judíos o gentiles, esclavos o libres  – y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

En otras palabras, Dios ha reunido a personas de toda clase y procedencia. Y hay todo tipo de etiquetas que usamos. En tiempos del Apóstol Pablo, las etiquetas eran “Judíos” y “Griegos”, “esclavos” y “libres”. Hoy tenemos otras etiquetas: negro y blanco, ricos y pobres, republicanos y demócratas, estadounidenses, sudafricanos, mexicanos, discapacitados físicos, discapacitados mentales, jóvenes, viejos, etc. Todas son etiquetas. Pero debajo de las etiquetas están los seres humanos– personas creadas y amadas por Dios.

Lo que Pablo les dice es esto: todos ustedes tienen algo en común - Cristo murió por cada uno de ustedes. Y a través de tu bautismo, Cristo los ha llamado a todos a formar parte de un solo cuerpo: la Iglesia.

En estos tiempos precarios, nuestra nación sigue profundamente dividida. Nos encontramos polarizados en numerosos temas, y existe una enorme cantidad de ira - e incluso odio - entre nosotros. Como resultado, las heridas son profundas.                    Nuestra vida en común es frágil y menos plena.

Es precisamente en nuestro contexto, que las palabras de Pablo nos hablan como seguidores de Cristo. Sus palabras hacen eco de una de las oraciones más fervientes de Jesús, para que seamos uno tal como él y el Padre son uno (Juan 17:21).

Hoy, oro para que cada uno de nosotros haga su parte para dar los primeros pasos hacia la sanación. Que estemos listos para escuchar y lentos para hablar (Santiago 1:19). Que podamos velar por los intereses de los demás y no solo por nuestros propios intereses (Filipenses 2:4). Y, al reclamar la unidad que tenemos en Cristo, que experimentemos la plenitud de su paz.

Oremos: Oramos hoy, Oh Dios, por sanación. Utilízanos, incluso a nosotros, como instrumentos de tu gracia, misericordia y paz, por Cristo nuestro Señor. Amén.

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June 29, 2026
Momentos Decisivos

Hoy hay que reflexionar, por un instante, en los momentos decisivos o peldaños en el camino de tú vida Cristiana que te han traído desde tu nacimiento hasta este momento. Estos pueden ser relativamente pocos en cantidad, cinco a ocho, probablemente no más de doce. Algunos ejemplos pueden ser, que nací, enfrenté una enfermedad, un amigo me apoyó, etc. Enlista tus momentos decisivos con una oración o una frase, expresando lo que cada momento decisivo representa para ti.

¡Lo emocionante es que tú no tienes que esperar por momentos decisivos! No deberíamos de estar sentado con la esperanza de un cambio, un alivio o ganar la lotería para que algo suceda. Está en nuestro poder doblar esa esquina, de hacer el cambio, de empezar que las cosas vayan en una dirección diferente. No deberíamos de pensar que estamos muy viejos para hacer cambios, de que es muy tarde para empezar de nuevo. No deberíamos de ir de la mano con condiciones de infelicidad o aceptar problemas de salud como si fuese nuestra suerte. Primero que nada, los momentos decisivos vienen “dentro de nosotros” no en una especie de circunstancia externa. Mantén está confianza en Cristo basados en Filipenses 4:13, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Winston Churchill regresó a su antiguo colegio público, cuando él ya estaba viejo y famoso, para dar el discurso de graduación. Todos los nombres fueron llamados. La melodía ceremonial “Pompa y Circunstancia”, escrita por el compositor inglés Edward Elgar, fue ejecutada espléndidamente por la banda musical de la escuela de secundaria. Sir Winston se puso de pie para dar su discurso acerca de lo que había aprendido durante los ocho años cómo servidor público. El aclaró su garganta y dio el discurso de entrada más corta en la historia. Él dijo, “¡Nunca de rindas! ¡Nunca de rindas! Yo digo, “¡Nunca te rindas!

Oremos: Dios de amor, te agradecemos por los momentos decisivos que nos han permitido seguir adelante y ser un poco más como Jesús. Llénanos con tú esperanza y alegría que nos permita no darnos por vencido. Bendícenos para que podamos ser una bendición para los demás. En el nombre de Jesús, Amén.

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June 28, 2026
Éxito

Hace muchos años, un amigo me envió un correo electrónico titulado “Dios no preguntará…” Se lee:

·        Dios no te preguntará qué tipo de vehículo conducías, pero él te preguntará a cuántas personas transportaste que no tenían medio de transporte.

·        Dios no te preguntará por la ropa que tenías en tu armario, pero él te preguntará a cuantas personas ayudaste a vestir.

·        Dios no preguntará cuántas posesiones materiales tenías, pero él te preguntará si te controlaban tu vida.

·        Dios no preguntará cuál era tu salario más alto, pero él te preguntará si comprometiste tu forma de ser para obtenerlo.

·        Dios no preguntará qué hiciste para proteger tus derechos, pero él te preguntará qué hiciste para proteger los derechos de los demás.

·        Dios no te preguntará por el color de tu piel, pero él te preguntará sobre el contenido de tu carácter.

La lista continúa, pero la idea general es esa. Martin Luther King Jr. dijo una vez: “Somos propensos a juzgar el éxito por el índice de nuestros salarios o el tamaño de nuestro automóvil, en lugar de por la calidad de nuestro servicio y la relación con la humanidad.”

Al reflexionar sobre tu propia vida, me pregunto: ¿Cómo mides el éxito?

Oremos: Dios de amor, se nos dice con frecuencia, de tantas maneras diferentes, que encontraremos gozo y felicidad al tener más. Sin embargo, hemos sido decepcionados una y otra vez. Recuérdanos una vez más lo que realmente da sentido y valor a la vida. Acompáñanos hoy, donde quiera que estemos en el viajede la vida. Anímanos cuando lo necesitemos. Rétanos cuando sea necesario. Y ayúdanos siempre a recibir tu amor y compartirlo con un mundo que lo necesita desesperadamente. Te lo pedimos en el nombre de Cristo. Amén.

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