El Apóstol Pablo escribió a la iglesia en Galacia:
“¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo.” (Gálatas1:10)
Es posible que hayas visto esta afirmación, a menudo atribuida a la Madre Teresa:
Pueden ver lo bueno que haces como egoísta. Continúa haciendo el bien.
Pueden ver tu generosidad como una forma de presumir. Continúa siendo generoso. Pueden ver tu naturaleza cálida y cariñosa como debilidad. Continúa siendo cálido y cariñoso.
Por lo que puedes ver, al final, es entre tú y Dios. De todos modos, nunca fue entre tú y ellos.
Cuando hacemos un balance de nuestras vidas y reflexionamos sobre lo que nos motiva, a menudo encontramos motivos mixtos. A veces intentamos agradar a los demás, a veces, agradar a Dios, y, a veces, simplemente velamos por nosotros mismos. La mayor parte del tiempo es un poco de las tres cosas.
Mi amigo, el Capellán Bob Griffiths, compartió una vez está poderosa oración escrita por Thomas Merton, lo cual creo que lo engloba todo de una manera hermosa. Los invito ahora a unirse a mí en oración.
Oremos: Mi Señor Dios, no tengo idea de adónde me dirijo. No veo el camino delante de mí. No puedo saber con certeza dónde terminará. Tampoco me conozco realmente a mí mismo, y el hecho de que crea que estoy siguiendo tu voluntad no significa que realmente lo esté haciendo. Pero yo creo que el deseo de complacerte de hecho te complace. Y espero tener ese deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero que nunca realice algo aparte de ese deseo. Y sé que, si hago esto, tú me llevarás por el camino correcto, aunque yo no sepa nada al respecto. Por tanto, siempre confiaré en ti, aunque parezca que estoy perdido y en la sombra de la muerte. No temeré, porque tú siempre estarás conmigo, y tú nunca me dejarás solo para enfrentar mis peligros. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Un Domingo por la tarde, tuve el privilegio de acompañar a un grupo de jóvenes de secundaria,mientras se transportaban y visitaban a las personas de tercera edad de nuestra iglesia que ya no pueden asistir en persona. Trajeron cestas de golosinas, llenas de bizcochos de chocolate y nueces, galletas y unas tarjetas hechas a mano. Nueve estudiantes y un adulto se amontonaron en un miniván de la iglesia, y conducimos de un lado del pueblo a otro, haciendo visitas a lo largo del camino. Por muy tentador que resultara, los estudiantes resistieron la tentación de comerse ellos mismos las golosinas y las entregaron con alegría.
Una visita, en particular, destacó. Visitamos a una mujer hermosa en sus 90´s que nos recibió en su casa. Ella nos invitó a sentarnos y luego pidió a cada uno de los 9 estudiantes que compartieran un poco sobre sí mismos. Sonriendo a menudo, ella mostró un genuino interés en sus respuestas. Luego nos ofreció aperitivos -latas frías de Coca Cola, Sprite y bebidas no alcohólicas se repartieron como maná en una calurosa tarde de verano.
Me asombra continuamente la frecuencia con la que el Espíritu de Cristo tan a menudo nos encuentra directamente en las acciones de dar y recibir. Ese día, el dar y recibir fueron mutuos, anfitriona e invitados inmersos en la Santa Presencia de Dios.
¿Cómo has encontrado a Cristo a través de actos sencillos de hospitalidad en tu vida?
Oremos: Te damos las Gracias Oh Dios, por la hospitalidad que hemos recibido a lo largo de los años y por los sacrificios realizados en nuestro favor. También te agradecemos por las oportunidades de dar y en la de recibir. Y, especialmente, gracias por tu presencia que es casi tangible en estos momentos en que nuestros corazones están abiertos. Bríndanos ojos nuevos para verte mejor en este día. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
El Mensaje de hoy fue escrito por mi amigo Roger Kunkel (q.e.p.d.)
No hace mucho, un periodista de televisión estaba entrevistando a un grupo de astronautas sobre las oportunidades y los peligros de viajar en el espacio. Él concluyó la entrevista haciendo la siguiente pregunta: “¿Cuál crees que es la clave más importante para el éxito en viajes espaciales?” Uno de los astronautas dio una respuesta interesante: “¡El secreto de viajar en el espacio es llevar tu propia atmósfera contigo!”
Al escuchar eso, me di cuenta de que eso también es cierto en nuestros viajes por la vida en la tierra. La clave es llevar tu propia atmósfera contigo. No necesitamos ser cambiados o alterados o influenciados o destruidos por entornos extraños, o incluso hostiles en esta vida. Podemos llevar nuestra propia atmósfera con nosotros. Eso es precisamentede lo que se trata el magnífico pasaje bíblico en la carta del Apóstol Pablo a los Romanos, donde el Apóstol Pablo dijo: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios – buena, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2). Me encanta la forma en que JB Phillips parafrasea esto: “No dejes que el mundo a tu alrededor te apriete en su propio molde.” En otras palabras: “Entrega tu vida totalmente a Dios y no dejes que nada lo cambie o lo debilite o que te exprima la vida de ti.” O, dicho de otra manera: “Puedes llevar tu propia atmósfera contigo.”
Oremos: Espíritu del Dios viviente, cae de nuevo sobre nosotros. Haz retroceder las nubes y deja que el sol brille resplandecientemente en nuestras almas. Que tu amor penetre en la opacidad de la existencia diaria y nos recuerde la alegría que proviene de llegar más allá del estante del egoísmo al de la amistad, la justicia, y tierna amabilidad. En estos tiempos difíciles, danos el valor de la moral, la integridad de la verdad, la dignidad de la decencia. Que nuestras manos se extiendan con el amor y la compasión de tu Hijo; por la gracia de Jesús oramos. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Durante los últimos días, hemos reflexionado sobre una visión del libro de Ezequiel. Una vez más, él escribió durante una época de exilio en Babilonia, después de que la ciudad de Jerusalén había sido completamente destruida. En el capítulo 47, se nos presenta una visión de restauración y esperanza. Exequiel ve el templo restaurado, y, curiosamente, el agua brotaba por debajo del umbral. Él observa cómo crece, pasando de ser un hilo de agua a un arroyo y, finalmente, en un gran río de agua viva que no se puede cruzar.
Richard Foster capta maravillosamente la esencia de esta visión en una carta que escribió en una ocasión. Él lo expresó de este modo:
“El Río de Dios fluye hoy. Nadie puede detenerlo, y nadie puede contenerlo. Es un río profundo de intimidad divina, un río poderoso de vida santa, un río danzante de Júbilo en el Espíritu y un río ancho de amor incondicional para todos los pueblos.
¡Y la promesa es que todo lo que el Río toca vivirá! Oh, amigo mío, te ruego…sumérgete en la corriente de este poderoso Río de Dios – y que luego decidas no salir jamás de él.”
Oremos: Santo Dios, te damos gracias por los momentos en que hemos visto tu mano obrar en el mundo. Hoy oro para que tu Espíritu Santo continúe derramándose a través de nuestra adoración, trayendo sanidad y esperanza a aquellos que más lo necesitan. Te pedimos esto en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Ayer reflexionamos sobre una visión del libro de Ezequiel. Él escribió durante una época de exilio en Babilonia, después de que la ciudad de Jerusalén había sido completamente destruida. En el capítulo 47, se nos presenta una visión de restauración y esperanza. Exequiel ve el templo restaurado, y, curiosamente, el agua brotaba por debajo del umbral.
Ezequiel está presenciando el regreso de la gloria de Dios – la presencia de Dios – al templo. Pero esta ya no se limita al templo. No puede ser contenida, ¡ni siquiera dentro de esa imponente estructura! Lo que realmente está viendo es el efecto de la gloria de Dios – el Espíritu de Dios – derramándose desde el santuario. Y por dondequiera que fluye el río, hay sanidad y la vida florece.
La imagen del agua aquí no es insignificante. En el Evangelio de Juan, Jesús dijo: “Tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida…” En otro pasaje bíblico, dice: “De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.”
Una vez más hoy, te invito a reflexionar: ¿Dónde has visto esta agua viva obrar? ¿Cómo ha tocado este poderoso río tu propia vida, e incluso tu propia comunidad?
Oremos: Santo Dios, te damos gracias por los momentos en que hemos visto tu mano obrar en el mundo. Hoy oro para que tu Espíritu Santo continúe derramándose a través de nuestra adoración, trayendo sanidad y esperanza a aquellos que más lo necesitan. Te pedimos esto en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Check out our social media!
Facebook
Instagram
The Dial Hope Foundation is a 501(c)(3) organization – Federal Tax ID #26‑4326614
For tax purposes, no goods or services are exchanged in consideration of a charitable contribution. Ref: CH32625
DAILY MESSAGE
941-955-8929
Instructions for our military
EMAIL
info@dialhope.org
ADDRESS
Dial Hope Foundation
P.O. Box 953
Sarasota, Florida 34230