En los últimos dos días, hemos reflexionado sobre la Segunda Carta a los Corintios 6:11-12, donde el Apóstol Pablo escribió: “Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza; le hemos abierto de par en par nuestro corazón. Nunca les hemos negado nuestro afecto, pero ustedes sí nos niegan el suyo…¡abran también su corazón de par en par!”
Uno de mis libros infantiles favoritos es El Conejo de Terciopelo. Me encantaba de pequeño, y cuando empecé a leérselo a mis hijos, descubrí una sabiduría más profunda en sus páginas.
Es una hermosa historia sobre los juguetes de la habitación de un niño pequeño, que anhelaban ser amados y volverse “reales” para él. El Caballo de Cuero, un juguete viejo y sabio, compartió algunos consejos con el Conejo:
“Real no es cómo estas hecho,” dijo el Caballo de Cuero. “Es algo que te ocurre. Cuando un niño te ama por mucho tiempo, no solo para jugar, sino que REALMENTE te ama, entonces te haces Real.”
“¿Y eso duele?” preguntó el Conejo.
“A veces,” dijo el Caballo de Cuero, porque él era siempre sincero. “Cuando eres Real no te importa que te hagan daño.”
“¿Ocurre todo a la vez, como dar cuerda, ”preguntó el Conejo, “o poco a poco?”
“No sucede todo a la vez”, dijo el Caballo de Cuero. “Te conviertes. Tarda mucho tiempo. Es por eso que no les suele pasar a las personas débiles, o cortantes, o que deben tenerse con mucho cuidado. Generalmente, para cuando eres Real, has perdido la mayor parte del cabello de tanto amor, y tus ojos cuelgan, y las articulaciones se te han aflojado. Pero estas cosas no importan en absoluto, porque una vez que eres Real no puedes ser feo, excepto para la gente que no entiende.”
Uno de los anhelos más profundos del alma humana es el de ser vista, amada y aceptada.
Pablo anima a la iglesia de Corinto, y nos anima a nosotros también: ¡abran también su corazón de par en par!”
Oremos: Dios de amor, en Jesucristo caminaste entre nosotros. Te damos gracias por tu amor encarnado. También te damos gracias hoy por las personas que has traído a nuestras vidas: vecinos, amigos, familiares, nuestra comunidad eclesial y todos aquellos que nos acompañan en este camino. Oramos hoy especialmente por quienes se sienten solos. Que puedan sentir tu presencia y tu amor incluso ahora. Concédenos tu gracia, tu paciencia, tu perdón y tu amor – para que podamos ser mejores amigos para quienes amamos y estar más dispuestos a ayudar a quienes más nos necesitan. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Ayer reflexionamos sobre la Segunda Carta a los Corintios 6:11-12, donde el Apóstol Pablo escribió: “Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza; le hemos abierto de par en par nuestro corazón. Nunca les hemos negado nuestro afecto, pero ustedes sí nos niegan el suyo…¡abran también su corazón de par en par!”
Hace varios años, tuve la oportunidad de conocer al historiador de iglesias Martin Marty cuando fue orador principal en un Festival de la Fe en nuestra iglesia en Sarasota. Recuerdo haber quedado cautivado por él. Tiempo después, él escribió un artículo para la revista Siglo Cristiano sobre la pérdida de su amada esposa, Elsa, a causa del cáncer. Fue un momento traumático y difícil – una verdadera prueba de fe. En el artículo, él escribió:
Damos por sentados a nuestros amigos, pero cuando la vida cotidiana se desmorona, su apoyo nos protege y guía nuestro propio ser.
Él concluyó con esto:
En mis años como pastor, me propuse no tener nada que ver con teologías que no tienen nada que decir a las personas que esperan un veredicto en las salas de espera de los quirófanos. Ahora añado una nueva resolución: no tener nada que ver con las religiosidades individualistas…
Quienes hayan pasado por momentos difíciles y hayan recibido el apoyo de familiares, amigos o de la comunidad religiosa saben perfectamente de qué estoy hablando. No es que vivir en comunidad sea fácil –de hecho, no lo es.
Pablo lo sabía de primera mano. Las personas pueden decepcionarnos. Pueden fallarnos. Puede que no compartan nuestras opiniones, nuestra visión del mundo ni nuestra ideología política. Puede que no correspondan a nuestro afecto. Pueden meterse en nuestras cosas, decir cosas hirientes o rompernos el corazón. Sin duda, Pablo lo experimentó en carne propia. Aun así, les suplica: ¡abran también su corazón de par en par!”
Me agrada la forma en que lo expresa Edna St. Vincent Millay:
El mundo se extiende a ambos lados,
no más ancho que el corazón
sobre el mundo se extiende el cielo,
no más alto que el alma.
Oremos: Dios de amor, en Jesucristo caminaste entre nosotros. Te damos gracias por tu amor encarnado. También te damos gracias hoy por las personas que has traído a nuestras vidas: vecinos, amigos, familiares, nuestra comunidad eclesial y todos aquellos que nos acompañan en este camino. Oramos hoy especialmente por quienes se sienten solos. Que puedan sentir tu presencia y tu amor incluso ahora. Concédenos tu gracia, tu paciencia, tu perdón y tu amor – para que podamos ser mejores amigos para quienes amamos y estar más dispuestos a ayudar a quienes más nos necesitan. Te lo pedimos en elnombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
En la Segunda Carta a los Corintios 6:11-12, el Apóstol Pablo escribió: “Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza;l e hemos abierto de par en par nuestro corazón. Nunca les hemos negado nuestro afecto, pero ustedes sí nos niegan el suyo…¡abran también su corazón de par en par!”
La verdad es que Pablo les había dedicado muchísimo tiempo, energía y corazón. Él había sido sincero sobre sus propias deficiencias y fracasos. Lo contó todo abiertamente. Él en esencia, les estaba diciendo: He entregado mi vida por ustedes. Les he dado todo lo que tengo y más. Les pido que también me abran su corazón. Les pido su cariño…les pido su Amistad.
No es fácil arriesgarse a exponerse de esa manera, ¿verdad? Aquí podemos apreciar la verdadera humanidad de Pablo – su deseo de ser amado y conocido.
C.S. Lewis escribió una vez:
Amar implica vulnerabilidad. Ama algo, y tu corazón sin duda se lastimará y posiblemente se romperá. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto, no debes entregárselo a nadie. Protégelo cuidadosamente con aficiones y pequeños lujos; evita cualquier compromiso; enciérralo de forma segura en el cofre o ataúd de tu egoísmo. Pero en ese cofre – seguro, oscuro, inmóvil, sin aire – cambiará. No se romperá; se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. El único lugar fuera del Cielo donde puedes estar completamente a salvo de todos los peligros del amor es el infierno. (Del libro Los Cuatro Amores)
Puede resultar tentador fortificar los muros de nuestros corazones y no dejar que otros entren. Puede ser tentador ser indiferente y no permitir que los demás nos vean o nos conozcan profundamente. Pero al otro lado de esta vulnerabilidad se encuentra algo que da sentido y valor a la vida. Y se nos recuerda cómo Dios se arriesga a amarnos.
El poeta y filósofo irlandés John O’Donohue lo expresó de esta manera:
Los dos anhelos más profundos de tu corazón – el anhelo de amar y de ser amado – no son meras necesidades psicológicas; en un nivel más profundo, son el despertar de Dios en tu interior.
Oremos: Dios de amor, en Jesucristo caminaste entre nosotros. Te damos gracias por tu amor encarnado. También te damos gracias hoy por las personas que has traído a nuestras vidas: vecinos, amigos, familiares, nuestra comunidad eclesial y todos aquellos que nos acompañan en este camino. Oramos hoy especialmente por quienes se sienten solos. Que puedan sentir tu presencia y tu amor incluso ahora. Concédenos tu gracia, tu paciencia, tu perdón y tu amor – para que podamos ser mejores amigos para quienes amamos y estar más dispuestos a ayudar a quienes más nos necesitan. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
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En el Evangelio de Juan (15:9) Jesús dijo: “Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes; permanezcan en mi amor.
Piensa en eso. Piensa en el amor que un padre siente por un hijo. Ayer fue el Día del Padre, en Estados Unidos de Norte América. Si eres padre, ¿Cómo es tu amor por tu hijo? Si tu hijo está sufriendo, tú sufres. Si tu hijo está en peligro, tú lo protegerás. Si tu hijo se equivoca, y aún es pequeño o pequeña, tú puedes corregirlos, pero nunca dejaras de amarlos.
Como padre de familia, si pienso que es bueno para ellas, yo haría cualquier cosa por mis hijas. Con mucho gusto daría mi vida.
Este es el tipo de amor que Cristo tiene por ti –feroz, incondicional, daría su vida…por ti.
Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes…
Jesús continúa diciendo: “Permanezcan en mi amor. ”Permanezcan en él. Mora en él…llega a él…saca fuerzas y nútrete de dicho amor…
Hoy, oro para que conozcas el amor de Cristo por ti en lo más profundo de tu ser. Que vivas y des de la abundancia de ese pozo profundo. Que su amor, graciay paz sean regalos que tienes que compartir con un mundo desesperadamente necesitado.
Oremos: Te damos las gracias, Oh Dios, por los Padres, y por todos los que nos han amado con un amor feroz, incondicional y sacrificado. También, te damos gracias por tu amor por nosotros en Cristo, un amor que no conoce límites. Que dicho amor nos llene a rebosar. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Ellen Edwards Kennedy escribió una vez:
“Cuando empecé a tomar a Jesús en serio, comencé a mirar a una joven con desprecio. No sentía más que menosprecio hacia ella – su carácter explosivo, su egoísmo, sus chismes maliciosos y la forma en que tomaba a su familia cariñosa como algo dado. Cada vez que la mencionaban, no podía pensar en algo bueno que decir.”
“Pero un día, mientras hojeaba un viejo álbum de fotos llenas de fotos de ella, el espíritu de Jesús habló a mi espíritu y me dijo, refiriéndose a dicha joven: “Siempre la he amado, a pesar de sus fallas, y la he perdonado. Quiero que tú también la perdones y la ames.”
“Mientras miraba el rostro joven en las fotos, mi corazón se llenó de compasión por aquella chica. A lo largo del camino en busca del significado de vida, ella había cometido muchos errores. Dios me dio un amor gentil para ella y la capacidad de perdonarla. Ese momento de sanación cuando decidí perdonarla y amarla también me dio una nueva fuerza y libertad para amar a los demás como nunca antes…porque la joven en las fotos era yo.”
A veces la persona más difícil de perdonar es a nosotros mismos.
En el Salmo 103 leemos:
“Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente. Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.”
Y en Romanos 8:38, el Apóstol Pablo escribe:
“Ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.”
Que reconozcas – en lo más profundo de tu alma - que no hay nada en este mundo que pueda separarte del amor de Dios. Dios te ha perdonado. Que a su vez tú puedas perdonarte y amarte a ti mismo.
Oremos: Que tu gracia se derrame sobre nosotros nuevamente en este día. Que tu gracia, misericordia y paz llegue a lo más profundo de nuestras almas, para que estos regalos sean nuestros para compartir. Lo pedimos en nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
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