July 15, 2026
Llamado

¿Ha habido algún momento en tu vida en el que hayas sentido llamado – o convocado – por Dios a salir de tu zona de confort? ¿O a poner a prueba tu fe?

 Unos de los temas centrales de la Biblia es el del llamado. A menudo pensamos en el llamado como una vocación – y puede serlo. Puede ser la obra de una vida…o parte de ella. Pero no se limita a eso. El llamado también puede ser algo que sentimos la necesidad imperiosa de hacer – algo que nos exige trascender nuestros propios intereses por el bien de los demás. Algo que da sentido y esperanza a nuestras vidas.

 Un amigo pastor me contó una vez sobre una campaña de recaudación de fondos que su iglesia lanzó para saldar una deuda de un par de millones de dólares. Ellos contrataron a una consultora para que los ayudara. Antes de empezar, la consultora le pidió reunirse con él personalmente. Lo sentó y le dijo: “Como pastor y líder de la iglesia, quiero que considere en oración la posibilidad de donar US$10,000.”

 Él dijo: “¡Tienes que estar bromeando! Tengo 36 años. No tengo US$10,000. ¡Ya estoy dando todo lo que puedo!” Ella respondió: “Bueno, me has dicho que Dios te ha llamado a esto. ¿Qué pasaría si dividieras los US$10,000 en tres años? ¿Cuánto sería eso al mes? ¿Qué podrías sacrificar para lograrlo?”

 Resultó que la campaña de recaudación no solo puso a prueba su fe – sino también la de toda la iglesia. Fue un periodo de gran crecimiento espiritual. Y gracias a ella, obtuvieron los recursos económicos necesarios para hacer un bien inmenso en la comunidad – para ayudar y bendecir verdaderamente a los demás.

 ¿Alguna vez has sentido el llamado de Dios a dar un salto de fe? Tal vez a ayudar a alguien necesitado. Tal vez a servir en un ministerio en particular. Tal vez simplemente a pedir ayuda cuando realmente la necesitabas, pero el orgullo te lo impedía. O tal vez fue un llamado a dejar atrás algo que te hacía daño. O a dar un salto de fe para unirte a una iglesia – o regresar a una después de años de ausencia.

 ¿Recuerdas algún momento en el que te sentiste llamado por Dios?

 ¿Es posible que Dios te esté llamando ahora?

 Oremos: Santo Dios, te damos gracias por tu llamado en nuestras vidas. Y te damos gracias porque tu llamado puede evolucionar y cambiar con el tiempo. Danos oídos para escuchar tu llamado y corazones abiertos para responder. En el nombre de Jesús. Amén.

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July 14, 2026
Abre Nuestros Corazones

Hace poco escuché una entrevista con el rabino Ariel Burger. Él compartió una historia sobre su hijo, quien participó en un programa de un semestre en Israel y luego en Polonia. Durante su estancia en el extranjero, su hijo hizo un nuevo amigo de nombre Mason. Al llegar a Polonia, Mason desapareció por un día con uno de los consejeros del programa.

 Más tarde, Mason le dijo al hijo del Rabino que sus abuelos habían sobrevivido al Holocausto. Ellos se habían casado tres semanas antes de ser deportados a Auschwitz. En Auschwitz, por supuesto, fueron separados, y su abuela fue trasladada a una granja de conejos en las afueras del campamento. Los Nazis estaban haciendo experimentos con conejos en busca de una cura para el tifus.

 La granja de conejos estaba dirigida por un Polaco que se dio cuenta, rápidamente, de que los conejos recibían comida, atención y cuidado de mejor calidad que los trabajadores esclavos judíos. Así que él empezó a llevar comida a escondidas para los reclusos judíos.

 En un momento dado, la abuela de Mason se cortó el brazo con un trozo de alambra de púas y la herida se infectó. No era una infección grave, si se hubiera tenido acceso a antibióticos. Pero como prisionera Judía, no tenía forma de conseguirlos. En un acto de increíble generosidad, el Polaco se cortó el brazo y colocó su herida sobre la herida de ella para contagiarse. Luego se dirigió a los Nazis, y les dijo: “Yo soy uno de los gerentes más productivos. Yo necesito medicina.” Cuando se la dieron, él lo compartió con ella. Y él le salvó la vida.

 Mason le dijo al hijo del Rabino: “Cuando me fui el otro día, fui a ver a dicho Polaco. Él todavía está vivo y vive en las afueras de Varsovia. Y fui a decirle, gracias por mi vida. Gracias por mi vida.”

El rabino Burger reflexionó: “Esta historia plantea muchas preguntas sobre ¿qué se necesita para ser la clase de persona que compartirá la herida de otra persona, a pesar de toda la presión de verlos como menos valiosos que un conejo? ¿Qué se necesita para ver a otra persona como una persona, cuando todo lo que te rodea te dice que no lo hagas?” Él continuó diciendo: “Esa pregunta – para mí - es la pregunta motivadora en este momento…no solo en situaciones extremas, sino en la vida cotidiana.”

Hoy, en una sociedad que está tan profundamente dividida – donde la polarización a menudo conduce a la demonización e incluso al odio - vale la pena preguntarse, ¿qué se necesita para ver a otra persona como ser humano…para incluso compartir sus heridas, especialmente cuando se encuentran del otro lado de la división cultural y política?

Oremos: Recordamos hoy, Oh Dios, que Jesús nos enseñó a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Abrir nuestros corazones a nuestros prójimos cercanos y lejanos, y en esa apertura que nosotros también nos abramos a tu sanación y paz, a través de Cristo nuestro Señor. Amén.

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July 13, 2026
Con Fortaleza

¿Cómo la fe puede reparar un corazón roto? Tarde o temprano, una angustia o dolor viene hacia nosotros. Tristezas, dolor, decepción, aflicción, rechazo, sufrimiento – como quieras llamarlo- de la retaguardia se dirige hacia delante y nos cubre como una manta pesada. Permítanme recomendar algunos recursos de la fe Cristiana que nos puede ayudar a caminar por ese valle oscuro de dolor. Primero, acepta la comunión de la iglesia. Permite que los brazos de amor de la iglesia como familia te rodee y que te apoye. Nunca olvides que no estás solo. Dios está contigo. Absolutamente nada, incluyendo la muerte, puede separarte del amor de Dios. No importa cuán lastimado estés, permite que la iglesia sea una parte integral de tu proceso de sanación.

Segundo, y esto puede sorprenderte, reclama el poder para ayudar a otros, el que viene únicamente a través de la experiencia de haber pasado por la peregrinación del dolor. Aquellos que han vivido el dolor, de cualquier tipo, tienen una nueva empatía, una nueva sensibilidad, una nueva compasión, un nuevo poder de ayudar a otros. Jesús dijo, “Bienaventurados los que lloran; porque ellos serán consolados.” La palabra “consolado” viene de la palabra en Latin “consolatus” – con, lo que tiene el mismo significado en español “con” y solatus lo que significa “fortaleza”. Por lo tanto, la palabra “consolado” significa literalmente “con fortaleza.” De este modo, Jesús dijo,“Bienaventurados los que sufren, porque ellos tendrán fortaleza”. Alguien, en algún momento, lo describió de la siguiente forma: Quienes estén entre nosotros, que hayan aprendido, por experiencia propia, lo que son el dolor y la angustia…ya no se pertenece solo a sí mismo; es hermano y hermana de todos los que sufren.”

Amigos de Dial Hope (Digita Esperanza), reclama dicha fortaleza para ayudar a otros, fortaleza que solo se adquiere en el lado donde hay problemas, solo caminando a través del valle de sufrimiento. Dios necesita que compartas tus experiencias con otros. Memoriza el siguiente versículo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Confía en Dios…confía en Dios…confía en Dios.

Oremos: Dios de amor, algunos días hay tanto dolor, tanto vacío. Y aún, tú conoces nuestros sentimientos. A medida que contamos nuestras bendiciones, no permitas que nos sumerjamos en nuestra propia autocompasión de tal forma que podamos alentar y consolar a otros. Convierte nuestras tristezas en alegrías, recordando que “Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos” (Proverbios 17:22). A través de la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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July 12, 2026
Servicio de Sanación

En su libro A través del Valle del Kwai (Through the Valley of the Kwai, en inglés), Ernest Gordon narra su experiencia como soldado británico durante la Segunda Guerra Mundial. Fue tomado prisionero por los japoneses en Birmania. Fue en un campamento de la Policía Militar que Gordon conoció a un soldado apodado “Gandul”.

Gandul sufría de dolor crónico a causa de úlceras estomacales. Más que eso, él sufría de desesperación profunda. De hecho, sus compañeros de prisión temían que la desesperación lo mataría antes de que lo hicieran las úlceras. Pero en algún momento, Gandul se convirtió al Cristianismo, y una de las primeras cosas que hizo fue mirar a su alrededor en busca de una manera en que pudiera estar al servicio del Cristianismo.

El trabajo más repulsivo en el campamento era recoger los trapos que los prisioneros usaban como vendajes para cubrir sus llagas en sus brazos y piernas. Había que raspar los trapos para eliminar cualquier infección, hervirlos y devolverlos para su reutilización. “Era un trabajo maloliente y desagradable,” escribió Gordon, “pero Gandul se ofreció de voluntario para ello. Regularmente lo veía ir de choza en choza, cargando su lata de trapos y silbando mientras caminaba.”

La historia de Gordon me recuerda que hay algo redentor – e incluso sanador – en servir a los demás. Hay algo acerca en trascender nuestro propio ego a través del dar que añade significado y profundidad a la vida. Creo que esto es parte de lo que Jesús quiso decir cuando dijo:

“Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará…”

Oremos: Incluso en medio de la angustia y el sufrimiento, Oh Dios; incluso durante el juicio y la tribulación; incluso bajo el peso de la ansiedad y el estrés, muéstranos maneras de servir a los demás. Y, mientras damos desinteresadamente, abre nuestros ojos a su reino en expansión. Llénanos de nuevo con un significado más profundo y gracia; porque hoy oramos en el nombre de Aquel que dio su vida por nosotros. Amén.

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July 11, 2026
Señales de Esperanza

Tras sobrevivir el Holocausto, el neurólogo y psiquiatra austriaco, Victor Frankl escribió su impactante libro “El Hombre en Busca del Sentido Supremo” (“Man’s Search for Ultimate Meaning”, en inglés). En su libro, él relata la experiencia de haber sido despojado de todo lo que tenía – incluido un manuscrito que había escrito y ocultado en el forro de su abrigo.

Más tarde le quitaron la ropa. A cambio, le entregaron los harapos gastados de otro prisionero que había muerto en la cámara de gas. En el bolsillo de ese abrigo, Frankl no encontró su manuscrito, sino una única página arrancada de un libro de oraciones Hebrea. En esta página estaba la oración más sagrada de los Judíos, el Shemá Israel: lo que más tarde Jesús llamó el mandamiento más importante:

“¡Escucha Oh Israel! El Señor es Uno. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.”

Esa única página le dio esperanza a Frankl. Él lo tomó como un signo de la fidelidad de Dios. Reflexionando sobre la experiencia, escribió: “¿Cómo debería haber interpretado tal “coincidencia” de otra manera que no sea un desafío para vivir mis pensamientos en lugar de simplemente ponerlos en un papel?

En tiempos desesperados, todos necesitamos recordatorios de la fidelidad de Dios. Necesitamos señales que nos lleven de nuevo a mantener la esperanza. A veces esos recordatorios llegan a través de las palabras de un amigo o un extraño. A veces vienen a través de oraciones o himnos familiares. A veces vienen a través de lo que podríamos llamar “coincidencia”. Pero, si tenemos ojos para ver y oídos para escuchar, siempre están a nuestro alrededor.

Oremos: Amado Dios, oro hoy por aquellos que enfrentan grandes luchas y por aquellos que llevan cargas pesadas. Concédeles signos de tu amor y fidelidad y fortaleza para vivir de manera que tu amor sea evidente. Que tu misericordia y tu gracia caigan de nuevo en cada uno de nosotros este día. En el nombre de Cristo. Amén.

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