En Tiempos Confusos y Difíciles

February 11, 2026

Hay un pasaje bíblico interesante en el libro de Esdras (Capítulo 3). Las personas estaban reconstruyendo el Templo después de años en el exilio. A medida que lo hacían, se dieron cuenta que se encontraban amenazados por las tribus vecinas, y estaban aterrorizados. Su respuesta a este temor fue de establecer un altar y adorar a Dios.

Hicieron lo que siempre habían hecho. Levantaron un altar tal y como Moisés prescribió. Llevaron la ofrenda. Adoraron. Y luego continuaron reconstruyendo el templo.

Entiendo perfectamente esa respuesta. Hay una sensación de paz que a menudo surge de la adoración, incluso del simple acto familiar en sí.

Recuerdo que después del 11 de Septiembre, 2001, reunido con mi familia de la iglesia, escuchando la lectura del Salmo 46. Recuerdo haber cantado el himno Sublime Gracia en el funeral prematuro de mi tío David. Recuerdo haber orado en silencio en el santuario y haber sentido las oraciones de quienes me rodeaban mientras sentía en mi corazón profunda ansiedad por el bienestar de mi hija.

Cuando seguimos los pasos de nuestros antepasados, decimos las oraciones, cantamos los himnos, oímos la palabra, volvemos a entrar en un ritmo y nos acercamos a la Presencia que trae seguridad y paz.

Nuestra oración de hoy se basa en el Salmo 46. Oremos: Oh Dios, tú eres nuestro amparo y nuestra Fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso no temeremos, aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes. Aun cuando se agiten las naciones, nosotros escucharemos tu voz. Regresaremos nuevamente para adorarte juntos. Nos quedaremos quietos y reconoceremos que tú eres Dios; que tú estás con nosotros; y que eres nuestro refugio Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!