February 2, 2026
Carta de Agradecimiento

El mensaje de hoy fue escrito por mi amigo, Reverendo Roger Kunkel, q.e.p.d., fundador de Dial Hope.

Hoy quiero sugerir una idea interesante – Yo quiero que intentes dar de ti mismo.

Una vez conocí a un hombre que sufrió un ataque de nervios, durante meses estuvo en la tristeza y la oscuridad mental. Un día, le sugerí que tratara de desactivar sus oscuros y deprimentes pensamientos mediante la práctica de acción de gracias. Le dije: “Empieza por pensar en las personas que te ayudaron, en gran medida, en tu vida.”

Así que procedió a escribirle a la señora Elaine Smith, una profesora de edad avanzada, quien fue una influencia positiva en su vida. Él recibió una respuesta, escrita en puño y letra temblorosa de una señora de edad. “Estimado Willy”, ella escribió, “Cuando leí tu carta estaba cegada por las lágrimas, porque yo te recuerdo cuando eras niño, y cuando pienso en ti ahora yo te veo como un pequeño estudiante en mi clase. Has exaltado mi viejo corazón. Enseñé en la escuela por cincuenta años. La suya es la primera carta de agradecimiento que he recibido de un estudiante, y lo apreciaré hasta el último día de mi vida.”

Amigos de Dial Hope (Digita Esperanza), escribir una carta de agradecimiento – un proyecto como ese – puede implicar tomar poquito tiempo – pero es una oportunidad para dar un poco de sí mismo, y realmente es lo mejor que puedes dar. Curiosamente, cuando das un poco de ti mismo, uno termina por encontrarse a sí mismo.

Oremos: Dios de esperanza, venimos ante ti cuando nuestra esperanza es vencida y nuestra fe es pequeña. Venimos ante ti cuando la promesa de la “buena vida” no llega, cuando la ropa y restaurantes, autos y capuchino se vuelven insuficientes alimentos para el hambre del espíritu humano. Venimos ante ti porque no tenemos otro lugar donde ir. Oh Dios, sálvanos de nosotros mismos; de la auto-indulgencia y la auto-idolatría. Sánanos de la enfermedad del cuerpo, pero aún más de la enfermedad del alma. Que nos quedemos atrapados en la corriente de tu compasión, la inundación de tu perdón y así perdernos en el gran océano de tu amor. En el nombre del Cristo resucitado. Amén.

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February 1, 2026
Simples Recordatorios

Por todo su jardín y patio, mi amigo Hunter ha pintado trozos de madera que fueron arrastradas por el mar. En la madera, él añade palabras sencillas como Gratitud, Esperanza y Paz. Estos son simples recordatorios de dónde él quiere que estén su corazón y su mente en cualquier momento dado. Es increíble lo bien que esto funciona.

En su libro, “Social Animal” (Animal Sociable), David Brooks, lleva acabo la ciencia detrás del poder de la sugestión. Él escribió que los economistas de comportamiento han aprendido que, “si le dices a alguien historias sobre grandes logros justo antes de que realicen cierta prueba o ejercicio, ellos se desempeñarán mejor que si no le hubieses contado dichas historias. Si simplemente utilizas las palabras “tener éxito, “maestro” y“ alcanzar” en una oración, ellos (también) lo harán mejor…Por otro lado, si juegas con estereotipos negativos, ellos se desempeñarán peor.”

¿No es esto interesante? Los mensajes con los que nos rodeamos hacen una diferencia. Las pequeñas cosas que escuchamos de nosotros mismos y de otros hacen una diferencia en nuestra forma de vivir.

Me pregunto ¿Qué mensajes necesitas escuchar en esta etapa de tu vida? ¿Qué simples recordatorios podrías colocar en tu casa, oficina o jardín para recordarlos?

Oremos: Amado Dios, nosotros recordamos que nos has creado como individuos complejos e intensos, y que somos capaces de mucho más de lo que podríamos imaginar. Necesitamos tu guía. Necesitamos postes de señalización y otras personas a lo largo del viaje. Pedimos esto no solo para nosotros mismos sino también para los demás – especialmente aquellos que se sienten perdidos o alejados de ti. El día de hoy, llénanos con tu gracia para que sepamos tu amor por nosotros en la parte más profunda de nuestro ser. Te lo pedimos en nombre de Jesús. Amén.

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January 31, 2026
Con Gratitud por el Tiempo

No hace mucho estaba escuchando un podcast de radio TED (Tecnología, Entretenimiento y Diseño) y me llamó la atención una artista de Nueva Orleans de nombre Candy Chang que tenía una hermosa charla TED. Un día, no muy lejos de su casa, ella notó un viejo edificio abandonado y pensó en cómo podría tomar ese edificio y convertirlo en un espacio más agradable para su vecindario. Ella continuó diciendo lo siguiente: “…Yo también pensé en algo que cambió mi vida para siempre. En 2009, yo perdí a alguien a quien amaba mucho…su muerte fue repentina e inesperada. Y pensé mucho en la muerte, y esto me hizo sentir una profunda gratitud por el tiempo que he tenido y trajo claridad a las cosas que ahora son significativas para mi vida. Pero lucho por mantener esta perspectiva en mi vida diaria. Yo siento que es fácil quedar atrapado en el día a día y olvidar lo que realmente te importa.”

Después de obtener el permiso de los propietarios del edificio, Chang cubrió un lado del edificio con pintura especial para crear una superficie similar a la de una pizarra, y creó una obra de arte de un lugar desagradable a la vista. Y luego, ella, escribió las palabras: “Antes de morir quiero_____(Espacio en Blanco)_______. ¡Ella repitió esto 80 veces!

Luego, colocó un balde con tiza cerca de la pared. Incluso antes de que ella finalizara el proyecto, las personas se detenían y preguntaban si podían contribuir. Una de las primeras personas en hacerlo fue un hombre vestido de pirata. Él finalizo la frase: “Antes de morir, yo quiero que me juzguen por piratería.”

Otros escribieron: Ante de morir, quiero expandir la Línea Internacional de Citas…Ante de morir, quiero cantar para millones…Antes de morir, quiero sembrar un árbol…Antes de morir, quiero abrazarla una vez más…Antes de morir, quiero ser completamente yo mismo…

Es hermoso para mí que la pared en realidad no hizo que la gente pensara tanto en la muerte como en la vida…Hizo que muchas personas se concentraran en las cosas de la vida que realmente importan.

A principios de mes, cité el Salmo 90, que reza: “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.” Con gratitud por el regalo de la vida y por el tiempo que se me ha dado, concluyo con dicha oración.

Oremos: Dios eterno, ante quien las generaciones se edifican y caen, mientras nos sentamos al borde de este nuevo año, oro con el salmista para que me enseñes a contar mis días…Enséñame a contar mis días paraque mi perspectiva pueda ser restaurada…Enséñame a contar mis días, para que pueda recordar de nuevo aquellas cosas que dan un significado más profundo y enriquecedor a la vida. Enséñame a contar mis días para recordar quién soy - y quién soy – en el gran alcance de la eternidad. Enséñame a contar mis días para que pueda estar más verdaderamente agradecido por el regalo del tiempo que me queda. Enséñame – Enséñanos – a contar nuestros días para que nuestro corazón adquiera sabiduría. Te lo pedimos en el nombre de Cristo. Amén.

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January 30, 2026
Práctica

Hace unos años, el Observatorio de Charlotte entrevistó a la aclamada escritora Karen Armstrong. Ella es teóloga y escribe acerca del papel de la religión en el mundo moderno. En la entrevista, le preguntaron sobre una declaración que ella hizo relacionada con el ateísmo. Se le planteó la siguiente pregunta: “Tú…dices que la religión es un trabajo duro. ¿Los no creyentes son perezosos?”

Su respuesta fue reflexiva y tuvo mucho sentido. Ella dijo: “No. Lo que estaba insinuando es que los incrédulos no pueden comentar sobre la fe a menos que lo practiquen, porque ninguna de nuestras doctrinas o creencias tienen sentido a menos que se traduzcan en acciones prácticas.”

Ella continuó comparando el conocimiento sobre la religión con el conocimiento sobre el baile, nadar o conduciendo un coche. Uno no puede aprender hacer esas cosas simplemente leyendo un libro.

Deben practicarse. Pero cuanto más se practican, más se disfrutan.

Cada uno de nosotros estamos en un lugar diferente en el camino de la fe. Algunos de nosotros estamos luchando para poder creer. Otros se sienten seguros y fuertes en lo que creen. La mayoría de nosotros estamos en el punto medio. Pero, tengo que creer que la mayoría de nosotros queremos crecer. El día de hoy, que cada uno de nosotros busque profundizar nuestra fe encontrando maneras de ponerla en práctica:

Dar a alguien en necesidad. Perdona a alguien que te ha hecho daño. Escucha a alguien que está solo, utiliza tus habilidades dentro del ministerio. Comparte tu esperanza con alguien al borde de la desesperación. Adopta acciones que conduzcan a la paz y justicia.

Oremos: Amado Dios, hay momentos en los que es difícil creer. Hay ocasiones cuando el mundo parece desentrañarse y nuestras vidas se ponen de cabeza. Queremos creer. Queremos desesperadamente tener una fe profunda que brinde significado y esperanza a nuestras vidas. Ayúdanos a practicar – una y otra vez – los inquilinos centrales de nuestra fe. El día de hoy recordamos las palabras de San Francisco, que es en dar que recibimos. Amén.

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January 29, 2026
Músculo Espiritual

Ayer reflexionamos sobre la oración de Ana en el Primer Libro de Samuel, capítulo 1. Fue una hermosa oración que surgió de un momento de desesperación.

Durante el último año, una de nuestras hijas ha estado lidiando con serios problemas de salud mental. Y ha sido una lucha…Es una lucha. Y como padres, pueden imaginarse el estrés, la preocupación. Y a veces las personas dicen: “Bueno, Joe, tienes que dejarlo en manos del Señor.”

Por supuesto. Pero es más fácil decirlo que hacerlo. Y lo que he descubierto es: que tengo que hacerlo una y otra vez. A veces, quizás me retracto. Bueno, Dios, confío en ti…pero luego no lo hago. Y tengo que hacerlo de nuevo. O, a veces, simplemente suceden cosas nuevas.

En la historia sobre Ana, en su angustia, ella abre su corazón a Dios en oración. Y luego, tras su conversación con Elí, el sacerdote, se levantó y salió. Y las Escrituras nos dicen: «…desde ese momento, su semblante cambió.”

Lo asombroso es que, en ese momento, Ana no sabía si recibiría respuesta a su oración. No sabía que tendría un hijo llamado Samuel, quien se convertiría en uno de los profetas más grandes de Israel. Ella no sabía cuál sería el resultado.

A veces, no es necesariamente la respuesta a la oración, sino simplemente el ofrecimiento de la oración lo que ayuda. Es llegar a ese punto en el que decimos: “Está bien, Dios, tengo que confiar en ti. Tengo que confiar en que puedes y vas a sacar algo bueno de todo esto. Tengo que confiar en que, a medida que esta historia, que es mi vida, se desarrolla, no se desarrollará sin tu presencia y tu gracia…

Pienso en eso en mi propia vida y en todas las oraciones. ¿Son estas oraciones mágicas? No. Pero, ¿me ayudan a sobrellevar la noche y el día siguiente? Sí. ¿Siento la presencia de Dios en medio de todo? Sí. ¿Siempre tengo una sensación de paz? No siempre. Pero, ¿experimento una fuerza interior que viene de otro lugar? ¡Sí! Y,¿tengo esperanza? ¡Claro que sí!

Lo único que sé sobre la oración es que es un músculo espiritual. Y cuanto más la usamos, más la desarrollamos, más la aprovechamos, mayor se vuelve su recurso.

Como mencioné ayer, esta historia me recuerda que formamos parte de una comunidad de fe que, durante miles de años, ha dependido de este poder que nos supera. Me recuerda que, al igual que Ana, nuestras vidas están llenas de gracia y dolor, de milagros y esperanza. Y me recuerda que adoramos a un Dios que puede, y, de hecho, abre un camino donde no lo hay.

Oremos: Dios Santo, te pedimos que hoy nos encuentres en el punto más profundo de nuestra necesidad. Pedimos sanación, guía, sabiduría y gracia sobre gracia. En todo, ayúdanos a confiar en ti. Lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

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