Hay una leyenda acerca del gran artista Miguel Ángel empujando una enorme pieza de roca cuesta abajo. Un vecino curioso, sentado perezosamente en el porche de su casa, le llamó y le preguntó que por qué él trabajaba de esa forma por un viejo pedazo de piedra. Se reportó que Miguel Ángel tenía la respuesta, “Porque hay un ángel en esa roca que quiere salir.”
Amigos de Dial Hope (Digita Esperanza), piensa con imaginación. Coloree afuera de las líneas. Piensa en las rocas como si fueran aquellos retos que has tenido que enfrentar. Piensa en las rocas como si fuesen aquellas cosas que has vencido, o aquellos momentos en las que trajiste orden del caos. Cada vez que encuentres ángeles en rocas significa que estás siendo creativo. Es nuestra creatividad el potencial que nos pone en la imagen de Dios. Porque es nuestro poder en la vida de ser creadores. Algunos de ustedes serán creativos con un bolígrafo o con una brocha, otros con el tacto o pensamiento. Que seas un maestro o un veterinario, ser padres o un chef, un ingeniero o un músico, lo importante es que tú llenarás tu puesto a través de la creatividad.
Vicente Van Gogh solía decir que “muchos pintores le tienen miedo al lienzo en blanco, pero el lienzo en blanco tiene miedo al pintor apasionado quien es osado y quien ha roto el hechizo del “¡tú no puedes!” La persona creativa pinta. En Génesis 1:26 se lee, “Dios dijo, “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza.”
Oremos: Dios Misericordioso a quien vemos en cada flor de verano y en cada arroyo floreciente, enséñanos a como verte en las caras demacradas de los ancianos, en los cuerpos flacos o hinchados de los pobres y en los implorantes ojos de los niños. Ayuda a quienes son llamados por tu nombre a tener tu visión del mundo del mañana, como un lugar donde los leones descansan con los corderos, en donde la persona con dos abrigos comparte con la persona que no tiene uno y donde todos cuidemos de los niños y de las personas mayores. Líbranos de nuestras ataduras al interés propio. Concede hoy tu asombrosa misericordia a aquellos que están enfermos en cuerpo y espíritu. Por medio de Jesucristo nuestro Señor. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Antes de la invención de la refrigeración, las personas utilizaban depósitos de hielo para conservar sus alimentos. Estos depósitos de hielo tenían paredes gruesas y sin ventanas. En invierno, bloques de hielo eran cortados de arroyos y lagos congelados, cubiertos con aserrín y luego trasladados y almacenados en el interior de dichos depósitos.
Un día, un hombre perdió un reloj muy valioso mientras trabajaba en un depósito de hielo. Buscó y buscó, examinando cuidadosamente el aserrín, pero no lo encontró. Incluso sus compañeros de trabajo buscaron, pero en vano. Sin embargo, un joven que había escuchado del dilema se escabulló al depósito de hielo, durante la hora del almuerzo, y poco después, salió con el reloj. Los trabajadores estaban sorprendidos, y preguntaron cómo lo había encontrado. El joven respondió: “Cerré la Puerta, me acerqué al aserrín y me quedé quieto. Luego, en el silencio, oí el tictac del reloj.”
Me encanta esta historia porque sirve como metáfora. Me recuerda que tantas veces en la vida queremos escuchar la voz de Dios, la guía de Dios, la dirección de Dios, pero rara vez estamos lo suficientemente quietos para oír.
Hace algún tiempo, uno de mis profesores me recordó que el primer paso hacia la paz interior es la quietud exterior.
Oremos: Dios Amoroso, anhelamos una vida sana y equilibrada. Queremos caminar por tus caminos y seguir tus pasos. A veces nos encontramos buscando respuestas, buscando algo más profundo, buscando algo más. Sabemos que estás cerca. Ayúdanos a reservar un espacio y un tiempo para simplemente estar en tu presencia y escuchar verdaderamente tu voz. Ábrenos de nuevo a tu Espíritu. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Hoy, aquí en los Estados Unidos, es el Dia de la Independencia, y es un día en el que celebramos nuestra libertad.
En un sermón que predicó una vez, mi amigo Hunter recordó a su congregación que Dios es un Dios de libertad. Él dijo: “En muchos sentidos, la libertad es el canto y la danza de Dios. En muchos sentidos, la libertad es el mantra de la Biblia.
Cuando los Israelitas eran esclavos en Egipto, Dios declaró: “Yo soy el SEÑOR, y te liberaré de los Egipcios y te libraré de la esclavitud.” Cuando el amor de Dios se hizo carne en Jesús, el primer sermón que Jesús predica se toma del libro de Isaías: “El Espíritu del SEÑOR omnipotente está sobre mí…a proclamar liberación a los cautivo y libertad a los prisioneros…a consolar a todos los que están de duelo.”
Este mensaje de libertad continúa en el ministerio de San Pablo. Escribiendo a la iglesia de Galacia, Pablo les dice: “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.”
Hoy podemos agradecer a Dios que vivimos en un país donde somos libres de practicar nuestra religión, de elegir donde vivimos, elegir nuestros trabajos, con quién nos casamos, y mucho más.
¡Que regalo!
Pero también vale la pena preguntar: ¿De qué aún necesitas ser liberado? ¿Ansiedad por un hijo, ser querido o pareja? ¿Errores del pasado? ¿Eres adicto al trabajo, adicto a las compras o alcohólico? La lista es interminable. ¿Qué te impide ser la persona que Dios te creó para ser?
En este Día de la Independencia, quizás valga la pena reflexionar sobre si hay aspectos de tu vida en los que aún te sientes atado. Acude a Dios en oración. Pídele ayuda si lo necesitas. Recuerda: Dios quiere que seas libre. Su fuerza y valor están ahí a tu disposición.
Oremos: Dios misericordioso, tú nos has bendecido en abundancia. Vivimos en un tiempo y lugar de gran abundancia y libertad. Sin embargo, aún vemos necesidad. Hoy oro especialmente por aquellos que todavía se sienten atados en sus vidas. Ayúdalos a apoyarse en ti y a confiar. Dales tu valor y tu fortaleza, y rompe toda cadena que los ate. Libéranos a todos para ser una bendición para ti, para nuestra nación y para este mundo. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
En los últimos días, hemos reflexionado sobre la antigua creencia Cristiana de que mostrar hospitalidad al inmigrante, al viajero, al extranjero o al forastero era una forma de experimentar la santa presencia de Dios.
Pero pensemos en la otra cara de la moneda. Si alguna vez te has sentido como un extraño, un forastero o el recién llegado, entonces sabes que puede ser inquietante – o incluso aterrador. Y si alguna vez has estado en esa situación, sabes lo poderoso que puede ser incluso el gesto más pequeño de hospitalidad.
Hace unos años, alguien de mi grupo pequeño de reunión, de los Miércoles, compartió la historia de una amiga que intentaba superar su adicción al alcohol. Él la acompañó a su primera reunión de Alcohólicos Anónimos. Claro que ella estaba asustada. Cuando llegaron, un hombre grande e imponente con rastas se acercó a ella. Le puso suavemente la mano en el hombro y le dijo: “Todo va a salir bien. Vas a estar bien.”
Jamás olvidaré mi primer trabajo como profesor de secundaria en las afueras de Carolina del Norte. Era una zona muy turística y no podía encontrar un lugar que alquilar hasta después del Día del Trabajo; pensé que tendría que vivir en mi camioneta. Una pequeña iglesia Metodista se enteró de mi situación, se pusieron en contacto conmigo y me encontraron un lugar donde quedarme. En ese momento de mi vida ni siquiera iba a la iglesia. Realmente no quería saber nada de la iglesia. Pero su grupo juvenil apareció para ayudarme con la mudanza. Me conmovió profundamente. Me cambió la vida. Un simple acto de hospitalidad.
Me pregunto cómo podríamos ser más hospitalarios con los extraños…Me pregunto cómo tú, en tu vida personal, en el trabajo, en tu iglesia, en tu vecindario, en tu rutina diaria, podrías ofrecer hospitalidad a aquellos que aún no conoces.
El Apóstol Pablo escribe a la iglesia en Roma: El amor debe ser sincero…ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad.
Oremos: Te damos gracias, Oh Dios, por tu amor. Te damos gracias por venir a nosotros cuando menos lo esperamos. Te pido que, por tu gracia, seamos instrumentos de tu misericordia, amor y paz. En el nombre de Cristo. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Ayer reflexionamos sobre la antigua creencia Cristiana de que mostrar hospitalidad al inmigrante, al viajero, al extranjero o al forastero era una forma de experimentar la santa presencia de Dios.
Estaba viendo un estudio reciente sobre iglesias prósperas en los Estados Unidos y no me sorprendió comprobar que muchas de estas iglesias saludables practicaban algo llamado hospitalidad radical – radical en el sentido de que está arraigada en su propia identidad.
Los estudiosos afirman que la iglesia primitiva, que comenzó con unos pocos discípulos, se convirtió en un movimiento masivo precisamente por esta razón. No se trataba solo de compartir el evangelio de palabra – sino de la extraordinaria hospitalidad Cristiana. La forma en que trataban y servían a los forasteros marcó la diferencia.
No es de juzgar.
No es de actitud defensiva.
No es de un instinto de supervivencia.
Tiene sentido, ¿verdad? Si esperas que Jesús te encuentre en cualquier momento – como un forastero – empiezas a ver a las personas con otros ojos. Las tratas de forma diferentes.
Muchas veces, sentimos miedo o desconfianza hacia los forasteros – especialmente hacia las personas que se ven diferentes a nosotros, creen de manera diferente a nosotros o provienen de diferentes partes del mundo.
No sé ustedes, pero yo probablemente necesito orar para tener la gracia de ser más hospitalario con los extraños.
El Apóstol Pablo escribe a la iglesia en Roma: El amor debe ser sincero…ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad.
El Apóstol Pedro escribió: Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecado…Practiquen la hospitalidad…sin quejarse.
Y en la Carta a los Hebreos leemos: No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracia a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
Oremos: Te damos gracias, Oh Dios, por tu amor. Te damos gracias por venir a nosotros cuando menos lo esperamos. Te pido que, por tu gracia, seamos instrumentos de tu misericordia, amor y paz. En el nombre de Cristo. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Check out our social media!
Facebook
Instagram
The Dial Hope Foundation is a 501(c)(3) organization – Federal Tax ID #26‑4326614
For tax purposes, no goods or services are exchanged in consideration of a charitable contribution. Ref: CH32625
DAILY MESSAGE
941-955-8929
Instructions for our military
EMAIL
info@dialhope.org
ADDRESS
Dial Hope Foundation
P.O. Box 953
Sarasota, Florida 34230