Tras sobrevivir el Holocausto, el neurólogo y psiquiatra austriaco, Victor Frankl escribió su impactante libro “El Hombre en Busca del Sentido Supremo” (“Man’s Search for Ultimate Meaning”, en inglés). En su libro, él relata la experiencia de haber sido despojado de todo lo que tenía – incluido un manuscrito que había escrito y ocultado en el forro de su abrigo.
Más tarde le quitaron la ropa. A cambio, le entregaron los harapos gastados de otro prisionero que había muerto en la cámara de gas. En el bolsillo de ese abrigo, Frankl no encontró su manuscrito, sino una única página arrancada de un libro de oraciones Hebrea. En esta página estaba la oración más sagrada de los Judíos, el Shemá Israel: lo que más tarde Jesús llamó el mandamiento más importante:
“¡Escucha Oh Israel! El Señor es Uno. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.”
Esa única página le dio esperanza a Frankl. Él lo tomó como un signo de la fidelidad de Dios. Reflexionando sobre la experiencia, escribió: “¿Cómo debería haber interpretado tal “coincidencia” de otra manera que no sea un desafío para vivir mis pensamientos en lugar de simplemente ponerlos en un papel?
En tiempos desesperados, todos necesitamos recordatorios de la fidelidad de Dios. Necesitamos señales que nos lleven de nuevo a mantener la esperanza. A veces esos recordatorios llegan a través de las palabras de un amigo o un extraño. A veces vienen a través de oraciones o himnos familiares. A veces vienen a través de lo que podríamos llamar “coincidencia”. Pero, si tenemos ojos para ver y oídos para escuchar, siempre están a nuestro alrededor.
Oremos: Amado Dios, oro hoy por aquellos que enfrentan grandes luchas y por aquellos que llevan cargas pesadas. Concédeles signos de tu amor y fidelidad y fortaleza para vivir de manera que tu amor sea evidente. Que tu misericordia y tu gracia caigan de nuevo en cada uno de nosotros este día. En el nombre de Cristo. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
En los últimos días, hemos reflexionamos sobre el pasaje bíblico de Hechos, capítulo 4 (versículos 5-22), donde Pedro es encarcelado por enseñar y sanar en nombre deJesús. Aun sabiendo que su vida corría peligro, él habla y actúa con valentía, continuando la obra sanadora y amorosa de Cristo.
¿Cómo es posible?
Tenemos una pista en la primera parte de esta historia. Después de pasar la noche en la cárcel – y antes de hablar con el concilio – las Sagradas Escrituras nos dicen en el versículo 8 que Pedro estaba lleno del Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo Resucitado. En otras palabras, él estaba conectado a un poder mucho mayor que él mismo.
Mi amigo Herb Meza aporta algunas ideas al respecto. En el Nuevo Testamento, hay dos palabras claves para referirse al Espíritu. Una es pneuma, que también significa soplo o aliento. La otra es paraklesis, que proviene de dos palabras griegas: para, que significa al lado, y klesis, que significa llamado.
La reflexión de Herb es la siguiente: El Espíritu es llamado a estar al lado de nosotros para darnos valor y fortaleza en los momentos en que más lo necesitamos. Pero también señaló que para que el Espíritu esté a nuestro lado, primero debemos estar llamados a estar de pie. No podemos estar postrados, sumidos en la autocompasión o el miedo. Debemos levantarnos. Como dijo Herb: “El Espíritu es llamado a estar al lado de nosotros – especialmente en aquellos momentos en que estamos llamados a estar de pie en defensa de alguien necesitado, en defensa de algo más grande que nosotros mismos, en defensa de algo que Dios está haciendo…”
De hecho, Herb compartió que, en la década de 1960, siendo un joven pastor en el Sur, él sintió el llamado a participar en las marchas por los derechos civiles. Seguro que eso debió ser aterrador. Y sabemos que había personas en su iglesia y comunidad que no estaban contentas con ello. Estoy seguro de que hubo amenazas. Sin embargo, dijo que mientras marchaba, él sintió el poder del Espíritu Santo a su lado – sosteniéndolo. Él estaba conectado a un poder superior a él mismo.
Ayer cité al El Dr. Lloyd Ogilvie:
“Seremos llenos del Espíritu Santo cuando nos atrevamos a hacer lo que jamás podríamos lograr con nuestras propias fuerzas e intuición.”
Seremos llenos del Espíritu Santo cuando nos atrevamos a hacer lo que jamás podríamos lograr por nuestra propia cuenta.
Cuando te atreves a actuar según tu fe.
Cuando tienes la valentía de defender a los necesitados.
Cuando luchas por hacer lo justo y correcto – incluso cuando estás cansado o agotado, y sientes que no puedes más –
Que llegues a comprender que el Espíritu de Cristo resucitado obra en ti.
Porque tú también estás conectado a un poder mucho mayor que tú mismo.
Oremos: Concédenos valor y fortaleza para este día, Oh Dios, en que podamos ser una bendición para ti y para los demás. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
En los últimos dos días, hemos reflexionado sobre el pasaje bíblico de Hechos, capítulo 4 (versículos 5-22), donde Pedro es encarcelado por enseñar y sanar en nombre de Jesús. Aún sabiendo que su vida corría peligro, él habló y actuó con valentía, continuando la obra sanadora y amorosa de Cristo.
Hace unos años, mi amiga Amy Camp, una pastora Presbiteriana, fue invitada a ser la oradora principal en la concentración del Día de Martin Luther King Jr. en elcentro de St. Augustine. Esta concentración se celebraba desde hace más de 40 años, y Amy fue la primera mujer a la que se le pidió que diaria unas palabras.
Por supuesto, ella lo hizo de maravilla. Fue impactante. Se podía sentir la energía del público mientras hablaba del turbulento pasado de San Agustín – y también se podía sentir esperanza cuando nos animó a tender puentes y trabajar juntos para superar las viejas divisiones.
Cuando le pidieron que diera unas palabras por primera vez, Amy se sintió honrada – pero también muy nerviosa. De hecho, en un momento previo al evento, se sintió tan abrumada que pensó que no podría hacerlo. Ella oró y oró, y finalmente acudió a un director espiritual. Tras escucharla, el director le dijo con dulzura: “Solo recuerda, Amy, que cuando subas al escenario a hablar, estarás conectada a un poder mucho mayor que tú.”
El Dr. Lloyd Ogilvie, ministro Presbiteriano y erudito, quien también desempeñó como capellán del Senado de los Estado Unidos (1995-2003), escribió sobre este pasaje bíblico en un comentario sobre el libro de los Hechos:
“El ejemplo de Pedro es nuestro reto y aliento: ¿Qué intentamos en nuestra vida que no podríamos lograr sin el Espíritu Santo? ¿Qué hay en nuestra vida que requiera una explicación? Seremos llenos del Espíritu Santo cuando nos atrevamos a hacerlo que jamás podríamos lograr con nuestras propias fuerzas e intuición.”
Seremos llenos del Espíritu Santo cuando nos atrevamos a hacer lo que jamás podríamos lograr por nuestra propia cuenta.
Cuando te atreves a actuar según tu fe.
Cuando tienes la valentía de defender a los necesitados.
Cuando luchas por hacer lo justo y correcto – incluso cuando estás cansado o agotado,y sientes que no puedes más –
Que llegues a comprender que el Espíritu de Cristo resucitado obra en ti.
Porque tú también estás conectado a un poder mucho mayor que tú mismo.
Oremos: Concédenos valor y fortaleza para este día, Oh Dios, en que podamos ser una bendición para ti y para los demás. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Ayer reflexionamos sobre el pasaje bíblico de Hechos, capítulo 4 (versículos 5-22), donde Dios, a través del Apóstol Pedro, realizó una sanación milagrosa. Cuando le preguntaron a Pedro: “¿Con qué poder, o en nombre de quién, hicieron ustedes esto?”, él respondió: “Sepan, pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes, sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret…”
Pedro continúo diciendo: “De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvados.”
La palabra “salvado” aquí también podría traducirse como “sanado” o “restaurado”.
Aunque este versículo suele malinterpretarse, muchos eruditos coinciden en que Pedro no afirma que una religión sea mejor que otra. Más bien, está diciendo que, si alguien es sanado, salvado o restaurado, solo puede haber una fuente verdadera de ese poder – y no somos nosotros. Es Dios. Y ese Dios se nos revela en Jesucristo, quien resucitó de entre los muertos. Es su poder, su autoridad, su nombre.
En un sermón sobre este pasaje bíblico, el Reverendo Kind Duncan afirmó que, en efecto, existe un poder: “…Hay un nombre que calma las furiosas tormentas de la vida. Hay un nombre que sana cuerpos y vivifica espíritus. Hay un nombre que ha permitido la construcción de más hospitales, más escuelas y más hogares bendecidos que ningún otro. Ese nombre, por supuesto, es Jesús.”
Hoy, una vez más, oro hoy para que dondequiera que estés en tu camino de fe, y sea cual sea la situación difícil que estes enfrentando, que puedas apoyarte, confiar y obtengas fuerza del poder, la autoridad y el amor de Jesús.
Oremos: Concédenos valor y fortaleza para este día, Oh Dios, en que podamos ser una bendición para ti y para los demás. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Hay una historia en el libro de los Hechos, capítulo 4 (versículos 5-22), donde Dios acababa de obrar a través del Apóstol Pedro para realizar una sanación milagrosa. La sanación causó un gran revuelo. Se reunió una multitud de personas y el Apóstol Pedro aprovechó la oportunidad para compartir la historia de Jesús. Él invitó a la multitud a creer y a volver el corazón a Dios de una manera nueva.
También encontramos que las mismas autoridades que se sintieron amenazados por Jesús –y que lo habían crucificado – ahora se sentían amenazadas por los discípulos. Metieron a Pedro y a Juan en la cárcel, donde pasaron la noche.
Después,Pedro y Juan fueron llevados ante las autoridades y les preguntaron: “¿Con quépoder, o en nombre de quién, hicieron ustedes esto?”
Pedro respondió: “Sepan, pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes, sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret…”
Estaba comentando este pasaje bíblico con un amigo y dijo que le recordaba a los curanderos que ves en la televisión – de esos que dicen: “¡En el nombre de Jeeesssuus, levántate y camina!” La forma en que lo dicen a veces hace que parezca una fórmula mágica.
Pero eso no es lo que está pasando aquí. En la antigüedad, el nombre de una persona era más que una simple etiqueta. Era una expresión de su propia esencia. Un nombre representaba el carácter de una persona, su autoridad y su poder. Entonces, cuando Pedro dijo que este hombre fue sanado por el nombre de Jesucristo de Nazaret, él quiere decir que fue a través del poder de Jesús, su carácter y su autoridad que la curación tuvo lugar.
Las Sagradas Escrituras nos dicen que las autoridades quedaron asombrados de la valentía de Pedro y Juan. Y es asombroso. Se podría pensar, después de presenciar lo que le sucedió a Jesús – la cruz, los clavos, la corona de espinas, los golpes – que los discípulos estarían temerosos, intimidados. De hecho, en tan solo unos pocos capítulos más adelante Juan fue martirizado.
Y, sin embargo, aun sabiendo que sus vidas estaban en riesgo, hablaron y actuaron con valentía. Continuaron la obra sanadora y amorosa de Cristo.
Oro hoy para que dondequiera que estés en tu camino de fe, y sea cual sea la situación difícil que estes enfrentando, que puedas apoyarte, confiar y obtengas fuerza del poder, la autoridad y el amor de Jesús.
Oremos: Concédenos valor y fortaleza para este día, Oh Dios, en que podamos ser una bendición para ti y para los demás. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Check out our social media!
Facebook
Instagram
The Dial Hope Foundation is a 501(c)(3) organization – Federal Tax ID #26‑4326614
For tax purposes, no goods or services are exchanged in consideration of a charitable contribution. Ref: CH32625
DAILY MESSAGE
941-955-8929
Instructions for our military
EMAIL
info@dialhope.org
ADDRESS
Dial Hope Foundation
P.O. Box 953
Sarasota, Florida 34230