Pero Hay que Esperar …

April 4, 2026

En este Sábado Santo, mientras nos situamos entre la cruz y la tumba vacía, recuerdo cuán a menudo nos encontramos en este espacio liminal. Al contemplar el mundo que nos rodea, e incluso al reflexionar sobre nuestras propias vidas, no podemos evitar experimentar la oscuridad del Viernes Santo. Y, sin embargo, al mismo tiempo, vivimos como personas que también han vislumbrado las promesas de la Pascua.

A mediados del siglo XVI, Teresa de Ávila escribió:

“En resumen, en medio de esta tempestad, no queda más remedio que aguardar la misericordia de Dios, quien, de repente, en la hora más insospechada, con una sola palabra o en alguna ocasión fortuita, levanta de pronto toda esta carga del alma, de tal modo que parece como si está jamás se hubiera visto ensombrecida…Entonces, tal como alguien que ha escapado de una batalla peligrosa y ha alcanzado la victoria, el alma no cesa de alabar a nuestro Señor, pues es Él quien ha combatido y le ha permitido vencer.”

En su libro Contemplación, Barbara Holme lo plantea de esta manera:

“Es en la oscuridad, es el momento de crisis, cuando has caído por debajo de todas tus propias expectativas es donde reside la oportunidad del renacimiento.”

Oremos: Santo Dios, te pido hoy que salgas a nuestro encuentro mientras esperamos. Concédenos fortaleza interior, una profunda paciencia y el valor para confiar en ti y seguirte. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

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