En el Segundo Libro de Samuel, el Rey David quiere hacer una ofrenda a Dios. Así que, visitó a un hombre de nombre Arauna. Él quiere comprarle parte de su propiedad para construir un altar. Arauna dijo, “Usted es el Rey. No tiene que darme dinero. Yo le daré la propiedad. ¡Incluso le voy a dar los animales para el sacrificio!” Pero, David insistió en pagar por ellos. Él dijo,“No voy a ofrecer holocaustos al Señor que no me hayan costado nada.”
David es un hombre de edad en este punto. Y él claramente entiende que hay algo acerca de dar con sacrificio – algo acerca de dar obsequios que nos hayan costado algo – que es a la vez agradable a Dios y bueno para nuestras almas.
Hace poco escuché a Joseph Goldstein hablar sobre cultivar la generosidad. Él dijo que se propuso dar cada vez que sentía un pequeño empujón. “No lo pienses demasiado. No dudes. Cuanto más damos, más fácil se vuelve.”
Oremos: Dios, se siente bien en dar. Se siente bien en ayudar y servir. El día de hoy abre nuestros ojos para ver formas en las que podemos dar a un nivel de sacrificio. Oramos hoy por aquellos que han ayudado con sacrificio todo el tiempo. A través de nuestras ofrendas, ayúdanos a notar los muchos obsequios que nos has dado – no menos importante de los cuales es tu Hijo, en cuyo nombre oramos. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Un amigo me contó que su padre ha tenido graves problemas de salud últimamente. Él dijo que es casi como si los papeles se hayan invertido y se encuentra a menudo cuidando de él, incluso acompañándolo a sus citas médicas. Uno de los problemas ha sido el equilibrio. Así que imagínense lo preocupado que estaba mi amigo cuando su padre lo llamó para decirle que estaba arriba del techo para poner un poco de alquitrán en torno a un tragaluz que goteaba.
Al parecer su papá es terco, y con frecuencia sobreestima sus propias habilidades, y subestima sus requerimientos de ayuda.
¿Con qué frecuencia esto es nuestro problema también? ¿Con qué frecuencia sobreestimamos nuestras propias capacidades, y subestimamos nuestra necesidad de ayuda? Muchas veces en la vida mantenemos nuestros problemas, preocupaciones e inquietudes con nosotros mismos. A menudo somos demasiado tercos para pedir ayuda, incluso cuando lo necesitamos.
Dios nos ha creado para estar en relación con él. Y, Dios nos ha creado para estar en relación con los demás. Mi amigo Roger Kunkel, q.e.p.d., solía recordarme que tres de las palabras más poderosas son “I need you”, que traducidas al español significa: “Te Necesito”
Oremos: Dios de amor, solo tú conoces el alcance total de las cargas y preocupaciones que llevamos. Conoces nuestra soledad, nuestros fracasos, nuestros éxitos y nuestras más profundas alegrías. Estamos agradecidos de que nos conoces entrañablemente y que aun así nos ames. El día de hoy te pedimos que nos abras los ojos hacia las personas a nuestro alrededor que están en este viaje con nosotros. Ayúdanos a entregar nuestro orgullo a la medida para buscar ayuda en cuanto lo necesitemos. Concédenos manos abiertas para brindar ayuda cuando otros lo necesiten. Y concédenos un corazón abierto para confiar en ellos y confiar en ti. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Hay un pasaje bíblico interesante en el libro de Esdras (Capítulo 3). Las personas estaban reconstruyendo el Templo después de años en el exilio. A medida que lo hacían, se dieron cuenta que se encontraban amenazados por las tribus vecinas, y estaban aterrorizados. Su respuesta a este temor fue de establecer un altar y adorar a Dios.
Hicieron lo que siempre habían hecho. Levantaron un altar tal y como Moisés prescribió. Llevaron la ofrenda. Adoraron. Y luego continuaron reconstruyendo el templo.
Entiendo perfectamente esa respuesta. Hay una sensación de paz que a menudo surge de la adoración, incluso del simple acto familiar en sí.
Recuerdo que después del 11 de Septiembre, 2001, reunido con mi familia de la iglesia, escuchando la lectura del Salmo 46. Recuerdo haber cantado el himno Sublime Gracia en el funeral prematuro de mi tío David. Recuerdo haber orado en silencio en el santuario y haber sentido las oraciones de quienes me rodeaban mientras sentía en mi corazón profunda ansiedad por el bienestar de mi hija.
Cuando seguimos los pasos de nuestros antepasados, decimos las oraciones, cantamos los himnos, oímos la palabra, volvemos a entrar en un ritmo y nos acercamos a la Presencia que trae seguridad y paz.
Nuestra oración de hoy se basa en el Salmo 46. Oremos: Oh Dios, tú eres nuestro amparo y nuestra Fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso no temeremos, aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes. Aun cuando se agiten las naciones, nosotros escucharemos tu voz. Regresaremos nuevamente para adorarte juntos. Nos quedaremos quietos y reconoceremos que tú eres Dios; que tú estás con nosotros; y que eres nuestro refugio Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Últimamente he estado recordando la historia de Jesús alimentando a las multitudes (Mateo 14:13-21). Él había estado enseñando en un lugar remoto y, a medida que el día avanza hacia la noche, los discípulos comenzaron a preocuparse. Se acercaron a Jesús y dijeron: “Éste es un lugar apartado y ya es tarde. Despide a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren algo de comer.”
Realmente, esta no es una solicitud irrazonable. Era una gran multitud – una tremenda necesidad – miles de personas hambrientas. Confiaron en Jesús.
Ante la increíble necesidad en nuestras vidas y en el mundo que nos rodea, ¿Con qué frecuencia confiamos en Cristo? ¿Y con qué frecuencia lo descartamos?
Jesús preguntó a los discípulos sobre lo que tenían ya disponible. Ellos no tenían mucho. Sin embargo, uno de los principios de nuestra fe es que nuestros regalos aparentemente insignificantes se multiplican y tienen un impacto mucho más allá de lo que podríamos imaginar.
En las manos de Jesús, hay más que suficiente, más que suficiente para satisfacer la necesidad. Pero los discípulos tienen un papel que desempeñar. Se requiere algo de ellos. Se requiere un acto de fe. Jesús dijo que hay que darles de comer.
Todo esto me hace preguntarme: De cara a la increíble necesidad del mundo que nos rodea, ¿Qué tengo para ofrecer? ¿Qué tengo que traer para ayudar a satisfacer las necesidades de un mundo que sufre? Donde hay división…¿Qué tengo para ofrecer? ¿Dónde hay preocupación…injusticia…hambre…?
Por supuesto, no podemos hacerlo todo. No podemos satisfacer todas las necesidades. La mayoría de nosotros no tenemos mucho que ofrecer. Pero, de nuevo, tampoco los discípulos.
Para algunos de nosotros, tal vez sea dar con sacrificio nuestro tiempo o dinero. Para otros de nosotros puede ser involucrarse en un ministerio: Ser mentores, alimentar a otros, trabajar por la justicia. Para otros aún puede ser cultivar esa generosidad de escuchar y comprender, y esforzarnos por amar, incluso a quienes no lo merecen.
Pero aquí está la parte más importante: para todos nosotros, significa no dejar a Jesús fuera de la ecuación. Significa confiar en que cualquier cosa que pongamos en sus manos, será transformada, multiplicada más allá de lo que podamos imaginar.
Oremos: Ayúdanos, Oh Dios, a ver el mundo no como lo vieron los discípulos, sino de la forma en que lo vio Jesús: Un mundo con el potencial de milagros de abundancia en tus manos. Y, que nunca subestimemos lo que Cristo puede hacer con lo que sea que le ofrezcamos. Porque es en su nombre que oramos. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
“Porque tanto amó Dios al mundo, que dio…” comienza la declaración más familiar en las Escrituras. Dar es como el amor se expresa así mismo. Dar es de amar lo que comer significa para el hambre. La prueba de amor es que da incluso cuando no hay expectativa de una retribución. Ann Lamott escribió sobre un niño de ocho años que tenía a una hermana menor que se estaba muriendo de leucemia. Le dijeron que sin una transfusión de sangre ella podría morir. Sus padres le preguntaron si podían analizar su sangre para ver si era compatible con la de su hermana. Él dijo que por supuesto. Sometieron la sangre a análisis y fue compatible.
Luego le preguntaron si le daría a su hermana un cuarto de su propia sangre, que podría ser su única oportunidad de vida. Él dijo que tendría que pensar sobre ello por la noche. Al día siguiente, les dijo a sus padres que estaba dispuesto a donar la sangre. Ellos lo llevaron al hospital; lo pusieron en una camilla junto a su hermana, de seis años de edad. Ambos estaban conectados vía intravenosa. La enfermera extrajo un cuarto de sangre del niño, el cual se le dio a su hermana. El niño permaneció en silencio mientras la sangre que salvaría a su hermana goteaba de la intravenosa hasta que el doctor vino a ver cómo estaba. Entonces el niño abrió los ojos y preguntó: “¿Qué tan pronto hasta que empiece a morir?” El amor nunca es completamente amor hasta que da – incluso cuando no hay expectativa de una retribución.
Oremos: ¡Amado Dios Cuan Grande Eres! Tu amor por nosotros en Jesucristo está más allá de nuestra imaginación más salvaje. Gracias por el pacto del arco iris de tu amor incondicional y por caminar con nosotros a cada paso de la vida. Ahora escucha nuestra miopía, nuestra inseguridad, nuestro orgullo de que podemos aprender a amar sin ninguna expectativa de retribución…como el niño que pensó que iba amorir al darle un cuarto de sangre a su hermana. Que el aliento gentil de tu espíritu renueve cada parte de nuestro ser para que podamos llegar a ser más como Jesús, en cuyo espíritu oramos. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Check out our social media!
Facebook
Instagram
The Dial Hope Foundation is a 501(c)(3) organization – Federal Tax ID #26‑4326614
For tax purposes, no goods or services are exchanged in consideration of a charitable contribution. Ref: CH32625
Privacy Policy
Text Message Terms
DAILY MESSAGE
941-955-8929
Instructions for our military
EMAIL
info@dialhope.org
ADDRESS
Dial Hope Foundation
P.O. Box 953
Sarasota, Florida 34230