En el Segundo Libro de Samuel, el Rey David quiere hacer una ofrenda a Dios. Así que, visitó a un hombre de nombre Arauna. Él quiere comprarle parte de su propiedad para construir un altar. Arauna dijo, “Usted es el Rey. No tiene que darme dinero. Yo le daré la propiedad. ¡Incluso le voy a dar los animales para el sacrificio!” Pero, David insistió en pagar por ellos. Él dijo,“No voy a ofrecer holocaustos al Señor que no me hayan costado nada.”
David es un hombre de edad en este punto. Y él claramente entiende que hay algo acerca de dar con sacrificio – algo acerca de dar obsequios que nos hayan costado algo – que es a la vez agradable a Dios y bueno para nuestras almas.
Hace poco escuché a Joseph Goldstein hablar sobre cultivar la generosidad. Él dijo que se propuso dar cada vez que sentía un pequeño empujón. “No lo pienses demasiado. No dudes. Cuanto más damos, más fácil se vuelve.”
Oremos: Dios, se siente bien en dar. Se siente bien en ayudar y servir. El día de hoy abre nuestros ojos para ver formas en las que podemos dar a un nivel de sacrificio. Oramos hoy por aquellos que han ayudado con sacrificio todo el tiempo. A través de nuestras ofrendas, ayúdanos a notar los muchos obsequios que nos has dado – no menos importante de los cuales es tu Hijo, en cuyo nombre oramos. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!