El día de hoy, yo estoy profundamente agradecido por aquellos de ustedes que han apoyadoa la Fundación Dial Hope (Digita Esperanza) con una donación financiera. ¡Tanta gente se beneficia de tu donación!
M.H. Schubert narra la historia sobre un grupo de pescadores en las tierras altas de Escocia, que periódicamente se reunían para el té y compartían sobre la pesca del día. Mientras una mesera llevaba una taza de té a la mesa, uno de los hombres la tiró accidentalmente. El té salpicó la pared, dejando una mancha fea. Al percatarse de lo sucedido, otro comensal tomó un crayón y comenzó a dibujar alrededor de la mancha. Sorprendentemente, emergió una hermosa obra de arte – una imagen de un ciervo con magníficas astas. El artista resultó ser Sir Edwin Landseer, uno de los pintores más respetados de Inglaterra.
Schubert señaló que, si un artista puede transformar una mancha desagradable en una hermosa obra maestra, piensa lo que Dios puede hacer con nuestros errores y fracasos del pasado.
Es verdad. Adoramos a un Dios que no desperdicia nada.
A veces nos desesperamos por nuestro pasado. A veces no podemos dejar de lado los errores que hemos cometido o los eventos que nos sucedieron. A veces puede parecer que hemos desperdiciado meses o años. O bien, nos encontramos en una situación que pareciera no tener sentido.
Pero si estamos abierto a ello- si estamos dispuestos a aprender de ello, a crecer a partir de ello (a veces enmendando, a veces dejando de lado la ira, la amargura o la culpa, a veces simplemente confiando), Dios recogerá los pedazos rotos y utilizará esta experiencia, estos quebrantamientos de manera inesperada y, a veces, incluso de formas hermosas.
Oremos: Dios amoroso y bondadoso, toma nuestros errores y nuestros fracasos del pasado. A medida que los coloquemos ante ti, te pedimos que nos sanes, nos fortalezcas y nos transformes cada vez más a tu imagen. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
El mensaje de hoy fue escrito por mi amigo, Roger Kunkel, q.e.p.d., fundador de Dial Hope (Digita Esperanza).
Para la multitud que abarrotaba a Jesús, la mujer que tocó su ropa no era nadie. Pero, para Jesús ella era una persona, alguien de valor. Él se detuvo, miró a su alrededor, y dijo: “Alguien me ha tocado. ”Cristo individualizó el toque de la mujer y trajo sanidad a su cuerpo.
Esto no es solo una historia Bíblica – algo que sucedió hace 2,000 años. La palabra de Dios está en el ahora. Es tan fresco y actualizado como el periódico. Jesús es tan real ahora como lo era entonces. Dios te mira a ti y a tus necesidades con la mayor preocupación personal, reconociéndote como su creación.
Dios no nos creó para que no seamos nadie. Él hizo que todos fueran alguien. Es la humanidad quien te despersonaliza, que te mira como un engranaje en una máquina, un número, una parte de la gran masa de la humanidad. Jesús sabe por lo que estás pasando y a él le importas. Tú también puedes extender tu fe y recibir un gran toque de vida nueva en tu ser. Para Dios, tú eres un individuo de valor único y especial. ¡Tú eres alguien! Tú eres un hijo de Dios. Y recuerda, Dios te ama. Dios te ama.
Oremos: Dios de gracia y gloria, reconocemos que nadie es una isla en sí misma. Somos guardianes de nuestros hermanos y hermanas…como familia humana estamos interrelacionados. A veces olvidamos que Cristo murió por cada uno de nosotros – y que todos sus hijos tienen un valor infinito. Gracias, Señor, por tu amor envolvente. En el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Hace años, formé parte de un pequeño grupo en el que cada persona compartió la forma en que su fe cobró vida. Algunas personas habían experimentado momentos decisivos; otros simplemente habían crecido en la iglesia. Mientras las personas compartían sus historias, hubo lágrimas, risas – y una profunda sensación de la presencia de Dios.
Nunca olvidaré a una mujer que compartió que, mientras estaba en el ejército, le diagnosticaron melanoma en etapa 4. Fue dada de baja con honores ya que los médicos realmente no creían que viviría ni siquiera un año. Su hijo todavía era apenas un bebé. Pero allí estaba ella compartiendo su historia - 6 años después…
Otras personas compartieron de cómo sus matrimonios se salvaron o de cómo Dios los sostuvo en medio del dolor, la enfermedad o el divorcio. A menudo, la sanación fue lenta o inesperada, pero la presencia de la gracia divina era inconfundible.
Estas historias no solo eran inspiradoras – sino que también eran esperanzadoras, con las que era fácil identificarse y profundamente reales.
Me encontré pensando: Hay tanta esperanza enraizada en estas historias. Fue asombroso – había tantos puntos de conexión, tantos lugares donde las personas podían identificarse entre sí.
En nuestra tradición presbiteriana reformada, tendemos a mantener nuestra fe más para nosotros mismos. Tendemos a hacer de nuestra fe un asunto más privado y personal. Y entiendo eso. De hecho, una de mis citas favoritas es de San Francisco, quien dijo: “Predica el evangelio donde quiera que vayas, pero utiliza palabras solo cuando sea necesario.”
Me gusta ese pensamiento y es cierto. Sin embargo, a veces nuestras palabras y nuestras historias pueden marcar una gran diferencia. Hay algo acerca de nombrar las cosas en voz alta, algo sobre recordar, contar, cantar, dar gracias, que pueden inspirar y dar esperanza.
Y entonces, me pregunto acerca de tus historias…Me pregunto cuándo y cómo Dios ha tocado tu vida…Me pregunto si habrá alguien que podría ser bendecido al escucharlo…Me pregunto si has tenido una experiencia que necesites compartir…Si hay palabras de gratitud que necesites compartir…
Oremos: Dios de esperanza, mientras reflexionamos sobre tu mano obrando en nuestras vidas - ahora y en el pasado, te damos gracias y te alabamos. Concédenos sabiduría para discernir cuándo y dónde nuestras historias pueden beneficiar a otros. En el nombre de Cristo. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Hay una caricatura clásica de Peanuts en la que Lucy le pregunta a Charlie Brown si alguna vez ha conocido a alguien que fuera verdaderamente feliz. Antes de que ella pudiera terminar la frase, Snoopy aparece de puntillas, en el cuadro de la tira cómica, con su nariz en alto en el aire, completamente despreocupado. En el último cuadro, Lucy finaliza su frase: “¿Alguna vez has conocido a alguien que fuera verdaderamente feliz… y que todavía estuviera en su sano juicio?”
Creo que todos podríamos aprender una lección del viejo Snoopy. De vez en cuando, es bueno “dejarse llevar,” bailar, reír y disfrutar del momento. ¿Sabías que no puedes tensar los músculos mientras te estás riendo? Es muy difícil sentir hostilidad o estrés cuando una sensación maravillosa recorre tu cuerpo y tu mente.
Hay una vieja bienaventuranza China que dice así: “Bienaventurados los que pueden reírse de sí mismos. Nunca dejarán de ser entretenidos.”
Proverbios 15:15 nos recuerda que: “¡Para el que es feliz siempre es día de fiesta!”
Oremos: Dios amoroso, nos creaste para la alegría. Sin embargo, a menudo permitimos que la preocupación y el estrés nos la roben. Ayúdanos a soltar hoy – a reír, cantar y celebrar el momento. Recuérdanos que te deleitas en nuestra alegría. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
El mensaje de hoy fue escrito por mi amigo, Roger Kunkel, q.e.p.d., fundador de Dial Hope (Digita Esperanza).
En Salmos 8:1 se lee: “Oh Señor, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!”
El sol tomaba su último respiro del día y la luna empezaba a brillar en su lugar de honor. Se tenía programado ver solo una pequeña porción de la luna, pero resplandecía, arrogantemente, en el lado opuesto, intentando reflejar al glorioso sol, a medida que hacía su salida. Mis ojos podían recibir por completo el círculo de la luz, deleitando en la naturaleza obstinada de la luna en el cielo del gentil sur. Hice mi camino a través de la arena que se desplazaba, hundiéndose con cada paso que daba. A medida que alcanzaba la cumbre del pequeño montículo podía ver el golfo, la puesta del sol, la salida de la luna. Era casi demasiado para que pudiesen ser aceptados por mis sentidos. Cada uno de mis sentidos estaban siendo estimulados. Mis ojos no habían visto tales colores antes. Solo Dios podía mezclar dichos tonos de colores ante mí. Solo mi creador podía opacar cada color perfectamente dentro del siguiente color. La puesta del sol era brillante. Podía sentir a Dios. Dios estaba ahí conmigo disfrutando la intensidad de la experiencia. Me sentí abrazado en su amorosa gracia y - agradecido de estar vivo en este planeta. Yo estaba bendecido de estar de pie en ese preciso lugar, en ese preciso momento del tiempo.
Oremos: Gracias, Señor, por mostrarme un vistazo de lo que es el cielo. Gracias por darme los sentidos que me permiten tener la experiencia de ti por completo. Permíteme mantener este recuerdo por siempre y de recordar el siguiente pasaje bíblico de Salmos 8: “Oh Señor, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!” Amado Dios, te agradecemos por la majestuosidad de cada día y por el misterio de cada noche de terciopelo. Nuestras vidas están hechas maravillosamente, frágil como un hilo y fuertes como las telarañas. Oramos por todos aquellos en todo tu mundo que sus días son grises en vez del cambiante caleidoscopio de colores que pintan nuestras vidas. Oh, Señor, sé tú nuestra visión. Ayúdanos a hacer de este día una obra maestra. A través de la asombrosa gracia de Jesucristo. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
Check out our social media!
Facebook
Instagram
The Dial Hope Foundation is a 501(c)(3) organization – Federal Tax ID #26‑4326614
For tax purposes, no goods or services are exchanged in consideration of a charitable contribution. Ref: CH32625
Privacy Policy
Text Message Terms
DAILY MESSAGE
941-955-8929
Instructions for our military
EMAIL
info@dialhope.org
ADDRESS
Dial Hope Foundation
P.O. Box 953
Sarasota, Florida 34230