Hay una tira cómica donde Lucy exige que Linus cambie de canal de televisión. Incluso lo amenaza con el puño. “¿Qué te hace pensar que puedes entrar aquí y asumir el control?”, preguntó Linus. “Estos cinco dedos,” dijo Lucy. “Individualmente no son nada, pero cuando los acerco juntos de esta manera en una sola unidad, forman un arma que es terrible para la vista.”
“¿Qué canal es el que quieres?”, preguntó Linus.
A medida que se alejaba, el miró sus dedos y les dijo, “¿Por qué ustedes no pueden organizarse de esa forma?”
La iglesia es de esa forma en cierto sentido. Individualmente tenemos regalos, hay pequeñas cosas que cada uno de nosotros puede hacer para mostrar el amor de Dios. Pero juntos, formamos no un arma para infligir daño, sino más bien un instrumento de Dios de curación, de redención y paz.
Oremos:
Dios de amor, queremos ser sanos y plenos. Queremos vivir profundamente en sintonía contigo y con tu pueblo. Y, queremos usar los dones que nos has dado para hacer de este mundo un lugar mejor. Por loque te damos nuestras vidas de nuevo el día de hoy. Enséñanos la manera en que podemos servirte como individuos y como una comunidad de fe. Hoy oramos especialmente por aquellos que están sufriendo profundamente. Vendar sus heridas y restaura sus cuerpos, mente y alma. Te pedimos esto en nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
El día de hoy, quisiera dar unas palabras especiales de agradecimiento a todos aquellos que han apoyado a la Fundación Dial Hope (Digita Esperanza) con una donación económica. ¡Tus aportes hacen posible este ministerio!
Es interesante para mí que la palabra Adán en hebreo significa hombre o humanidad, y la palabra Adama significa polvo o tierra. En el libro de Génesis, leemos que Dios creó a Adán desde el polvo de la tierra y respiró en él el Espíritu de Vida. Adán viene de Adama.
En otras palabras, nosotros estamos, literalmente, hechos de las mismas cosas que el resto de la tierra; los mismos elementos de toda la creación. Sí, Dios nos da vida a través de su Espíritu, pero, hay una conexión a la tierra en las profundidades mismas de quienes somos.
Algunos de ustedes pueden sentir dicha conexión cuando están excavando en su jardín, cuando sientes la tierra en tus manos. Otros de ustedes pudiesen sentirlo cuando están en el bosque, en las montañas o en la playa.
Vivimos en una época en la que a menudo nos desconectamos de la tierra. Nuestros hogares, oficinas y automóviles son climatizados. Tenemos opciones interminables para mantenernos entretenidos y ocupados sin tener que salir al aire libre. Pero cuando esto sucede, a menudo también perdemos nuestro sentido de asombro y temor de ser parte de algo mucho más grande.
Esta semana, haz tiempo para salir al aire libre y disfrutar de la luz del sol, la lluvia, el canto de los pájaros y la belleza de la estación del año. Apaga el iPod, el teléfono celular y simplemente maravíllate con la creación de Dios – de la cual eres una parte integral.
La oración de hoy proviene del Himno, “Cuan Grande Es Él.” Oremos: Oh Señor, mi Dios, cuando yo estoy con asombro maravilloso al considerar todos los mundos que tus manos han hecho, al contemplar las estrellas, al oír tu voz en los potentes truenos, tu poder a través de la exhibición del universo. Al recorrer los montes y los valles, y los claros del bosque en donde camino y oigo los pájaros cantar dulcemente en los árboles. Cuando miro hacia abajo, desde la majestuosa grandeza de la montaña y veo el arroyo, y siento la suave brisa. Entonces mi alma entona la canción, Mi Dios Salvador, a ti, ¡Cuán Grande es Él, Cuán Grande es Él! Amén.
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Recuerdo que un año cuando estaba sirviendo en una iglesia en Sarasota, nosotros organizamos una reunión regional de Stephen Ministers (Ministros San Esteban). Y ellos enviaron a un señor mayor para que viniera y hablara sobre asesoramiento para el duelo. Inmediatamente quedó claro que estaba hablando de una experiencia profundamente personal. Él había crecido como un Católico nominal – y durante muchos años no asistía a la iglesia. Pero eso cambió.
Él compartió con nosotros que 10 años antes, su hija de 21 años murió en un accidente automovilístico relacionado con el alcohol. Por su puesto, fue devastador. De alguna manera, al tratar de superar su sufrimiento y dolor, él se reconectó con su fe de una manera poderosa. De hecho, se había unido a una comunidad Benedictina – no como monje ordenado – sino como clérigo laico. Él había tomado una serie de votos y se había comprometido con las disciplinas diarias. Como parte de esto, él estaba sirviendo como voluntario con los ministerios San Esteban – tratando de ayudar a otros a superar su dolor. Él nos dijo: “Dios me encontró en mi momento más oscuro, y Dios continúa encontrándome mientras comparto el ministerio con otros en sus momentos más oscuros.”
Ahora, no creo que Dios trae momentos angustiosos y tiempos problemáticos a nuestras vidas. Pero sí creo que Dios nos encuentra allí. Y realmente creo que hay una oportunidad para salir al otro lado de la oscuridad, más profundo, más fiel, fuerte y más valiente.
Hoy oro para que donde quiera que estés en el camino de la fe, Dios te encontrará allí. Oro por fortaleza, valor y sanación.
En el libro de Hebreos leemos estas palabras de aliento:
…Dios dijo: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.” Así que podemos decir con toda confianza: “El Señor es quien me ayuda; no temeré.” (Hebreos 13:5-6)
Oremos: Dios de Gracia, en los momentos difíciles de la vida, ayúdanos a confiar en que estás con nosotros. Concédenos la fuerza y el valor para afrontar el día. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
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El mensaje de hoy fue escrito por mi amigo Rev. Roger Kunkel, q.e.p.d., fundador de Dial Hope (Digita Esperanza).
Vi una caricatura, no hace mucho, que me llamó la atención. Una mujer está de pie frente a un escritorio en la Oficina de Personas Desaparecidas. Un oficial de policía está sentado en el escritorio, con el lápiz en la mano, tomando la información que la mujer, obviamente, ha venido a proveerle. Esta conversación comienza:
“Mi esposo es una persona desaparecida.”
“¿Cuánto hace que tu esposo ha estado desaparecido?”
“Oh, unos veinte años.”
“¿Veinte años? ¿Porqué hasta ahora lo estás informando?”
“No lo sé. Supongo que hasta ahora me siento sola.”
Desafortunadamente, la mayoría de las personas no tienen que esperar veinte años para sentir el dolor de la soledad. La soledad es, sin lugar a duda, uno de los grandes problemas de nuestro tiempo. Algunas personas lo llaman el Enemigo Público Número Uno. Es realmente bastante irónico, cuando te detienes a pensarlo, porque el hecho es que tú y yo entramos en contacto social con más personas en un año que nuestros bisabuelos en toda su vida. Y, sin embargo, las personas hoy están más solitarias que nunca…y el dolor es insoportable. ¡Existe la soledad de la separación de aquellos que amamos, la soledad de sentirse innecesario, la soledad de la responsabilidad, y la soledad espiritual que llega a nuestros corazones cuando nos alejamos de Dios!
Las drogas (incluido el consumo excesivo del alcohol), la autocompasión, darse a la fuga y el suicidio son respuestas negativas y destructivas que deben evitarse como la peste. Pero, hay al menos dos formas constructivas de lidiar con la soledad. Primero, involúcrate en una iglesia donde serás aceptado, valorado, bienvenido, amado, apoyado y alentado. Segundo, recuerda que nunca estás realmente solo. Dios está siempre con nosotros. Esa es la buena noticia de nuestra fe, ¿verdad que sí? “No hay fosa tan profunda que Dios no pueda sobrepasar”. (Salmos 40)
Amigos de Dial Hope (Digita Esperanza), cuando sintamos el dolor y el estrés de la soledad, debemos recordar que no estamos solos - ¡Dios está con nosotros! No lo olvides nunca…¡Dios te ama! ¡Dios te ama! ¡Dios te ama!
Oremos: Dios amoroso de los azules y deslumbrantes amaneceres como cristalería de porcelana, toca nuestros corazones y hazlos sanos. ¡Llénalos con una esperanza tan ilimitada que nuestras mentes estallen de gratitud, nuestras bocas griten de alegría, nuestras manos aplaudan y que nuestros pies bailen! ¡Nosotros creemos,Oh Dios, ayúdanos a superar nuestra incredulidad! Por Cristo nuestro Señor. Amén.
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En esta época del año, al menos en el hemisferio norte donde vivo, los días son bastante cortos. Me encantan los meses de verano y las largar tardes llenas de luz. Podemos quedarnos afuera sentados en la playa o surfeando mucho más allá de la hora de la cena. Sin embargo, incluso ahora que nos adentramos cada vez más cerca del final del invierno, yo sé que los días empezaran a alargarse de nuevo y la luz se volverá más predominante.
Esta época del año siempre me recuerda que la oscuridad, si bien es parte de la vida, no tiene la última palabra.
También es cierto que los tiempos difíciles son parte de la vida…y es en medio de esos momentos en los que anhelamos profundamente por sanación, anhelamos la estabilidad, anhelamos la luz que atraviesa la oscuridad – necesitamos recordar esta verdad y confiar…
En el Evangelio de Juan, Jesús les recuerda a sus discípulos: “En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)
Oremos: Oramos por tu gracia, misericordia y paz, Oh Dios. Que estos dones se derramen de nuevo sobre nosotros. Y al recibirlos, y a medida que llenan nuestras vidas, que también se desborden al mundo que nos rodea – en el nombre de Cristo. Amén.
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