March 23, 2026
¡Él Nunca me ha Fallado!

El mensaje de hoy fue escrito por mi amigo el Rev. Roger Kunkel, q.e.p.d., fundador de Dial Hope.

En Chicago, un hombre estuvo a punto de cruzar una calle concurrida cuando una jovencita encantadora se acercó, guiada por un perro entrenado para no videntes. Él se dio cuenta de que ella estaba ciega. Las luces cambiaron y las personas empezaron a cruzar la calle. Él estaba a punto de ofrecerle ayuda para cruzar la calle cuando un tipo grande detuvo su camioneta, se bajó, y dijo, “Señorita, ¿Puedo ayudarla a cruzar la calle?”

“Oh, gracias, pero no,” respondió ella. “Tengo que confiar en mi perro que está entrenado para guiarme. Si dependo de alguien más, el perro no me guiará.” “¿Cómo puede saber cuándo cambian las luces para que puedas cruzar la calle?” el hombre preguntó. “No sé cómo lo sabe,” ella respondió, a medida que el perro comenzó a llevarla por la atestada calle, “pero él sabe. Y, ¡nunca me ha fallado!”

Ya sabes, así es justamente como es con nosotros cuando las luces en nuestras vidas cambian y tenemos que seguir adelante…no podemos entrar en pánico. Debemos confiar en nuestro guía…y caminar por la fe. No podemos ver el camino, pero Dios puede. Y, él nos guiará a la seguridad - ¡Él nunca ha fallado! En proverbios leemos: “Confía en el Señor de todo corazón…y él allanará tus sendas.” (Proverbios 3:5,6)

Oremos: Dios de todos los comienzos, y Dios de todas las mitades y finales, nos inclinamos en tu presencia para confesar nuestra dependencia en ti. Señor, confiamos en ti. Claramente has hecho todo hermoso en su tiempo. Todo lo bueno que nos ha ocurrido…te lo debemos a ti. Porque solo por tu gracia, a través de Jesucristo, comprendemos la vida tal como la conocemos, y valoramos aquellas cosas que dan sentido a nuestra existencia. Ahora, concede que cuando termine nuestra vida, podamos escucharte decir: “Bien hecho, buen y fiel servidor.” A través de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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March 22, 2026
Como un Padre Amoroso

Hay una historia sobre tres amigos que fueron a pescar a alta mar. De repente, una tormenta surgió de la nada. Su severidad amenazaba con hundir el barco antes de que pudieran volver a la orilla. Dos de los hombres comenzaron a orar por la liberación, pero el otro hombre solo se quedó sentado, observando las olas crecientes. Sus compañeros le rogaron que orara, pero el dudó. Él dijo que habían pasado años desde que había orado o estado en la iglesia. Ellos insistieron y él finalmente dijo esta breve oración: “Oh Señor, no he pedido nada por quince años. Si nos liberas de esta tormenta, ¡te prometo que no volveré a pedir nada durante los próximos quince años!”

¡El hombre en esa historia obviamente tiene una idea distorsionada acerca de Dios! Dios no es un gran dador de regalos cósmicos. No, las escrituras nos dicen que Dios es más como un padre amoroso que quiere oír de nosotros, y que no se molesta por nuestras oraciones. Y, si bien es cierto que Dios no siempre nos da lo que queremos, una vida vivida en comunión y conversación con él es una vida que se basa en una paz profunda.

Que sepas en la parte más profunda de tu ser que Dios te está alcanzando con amor. Y que vivas tu vida de tal manera que puedas tener tiempo para escuchar y responder.

Oremos: El día de hoy, amado Dios, te pedimos que hables profundamente en nuestras vidas. Ayúdanos a aceptar más allá de cualquier duda que tú estás con nosotros, que nos conoces, que te importamos. Deseamos tener tu guía y paz en el centro mismo de nuestras vidas y así otra vez este día entregamos a ti cualquier cosa que pueda estar separándonos de ti…Oramos ahora también por aquellos que conocemos que podrían necesitar una medida extra de tu gracia. Todo esto lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

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March 21, 2026
Patrón de Oración

Hace poco me recordaron que cuando Jesús enseñó la Oración del Señor, él estaba enseñando no sólo una oración en sí misma – pero también un patrón de oración. Utilizando el patrón de Jesús, ofrezco esta oración para ti hoy:

Padre nuestro, que estás en los cielos – y que estás en campos de batalla devastados por la guerra, en celebraciones alegres, en hogares quebrantados y hogares felices, y que incluso estás aquí en esta habitación con nosotros.

Santificado, santo, sagrado, hermoso sea tu nombre y tu corazón.

Venga tu reino, hágase tu voluntad, en nuestras vidas, en nuestras comunidades y en nuestro mundo – así como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Danos ojos para notar tu providencia para nuestras necesidades básicas. Ayúdanos a no querer demasiado, a compartir cuando podamos y recibir con profunda gratitud.

Perdona ahoran uestras ofensas, nuestros pecados, son muchos. Concédenos tiempo y valor para emendar nuestros caminos, y para realizar emendaciones según sea necesario. Y entonces, a medida que nos hayas perdonado, ayúdanos a perdonar a los que han pecado en contra de nosotros. Son muchos también. Los entregamos a ti ahora. A medida que dejamos ir las ofensas en contra nuestra, que podamos sentirnos libres.

No nos dejes caer en la tentación. Pero, concédenos la capacidad de reconocerlo y la fuerza para no rendirnos ante él.

Líbranos del mal. Vigila sobre nosotros, guíanos y protégenos. Añadimos aquí nuestras oraciones por los demás…especialmente por los más vulnerables. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre. Contigo todo es posible. Amén.

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March 20, 2026
Bailando Ante las Armas y las Bayonetas

Hace muchos años, Jim Wallis escribió sobre una época en que el gobierno Sudafricano canceló una manifestación política contra el apartheid. Desmon Tutu dirigió una misa en la Catedral de San Jorge, y soldados y policías antidisturbios llegaron con armas y bayonetas, listos para cerrarlo. El obispo Tutu comenzó a hablar de los males del sistema del apartheid – que los gobernantes y las autoridades que apoyaron el sistema estaban condenados a caer. Señaló con un dedo a la policía que estaba allí y les dijo que grabaran sus palabras: “Tal vez sean poderosos –muy poderosos – pero ustedes no son Dios. Dios no puede ser burlado. Ustedes ya han perdido.”

Entonces, en un momento de tremenda tensión, el obispo pareció ablandarse. Saliendo detrás del púlpito, demostró su radiante sonrisa y comenzó a saltar de alegría. “Por lo tanto, ya que ya has perdido, le estamos invitando a unirse al lado ganador.” La multitud rugió, y las personas empezaron a bailar.

¡Bailando ante las armas y las bayonetas!

Con frecuencia, el mundo que nos rodea a menudo parece estar cayendo a pedazos. Vemos la pobreza y la violencia a nuestro alrededor. Hay pandillas y drogas en nuestras calles. El prejuicio y la codicia parecen prevalecer. Pero de Dios nadie se burla. Los que tienen fe saben que el Amor finalmente gana.

Oro para que tú y yo sigamos siendo instrumentos del Amor. Y al hacerlo, que podamos estar siempre posicionados en el lado ganador.

Nuestra oración de hoy es la muy querida oración de San Francisco. Oremos:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Donde haya odio, déjame sembrar amor; donde haya dolor, perdón; donde haya duda, fe; donde haya desesperación, esperanza; donde haya oscuridad, luz; dónde haya tristeza, alegría.

Oh Divino Maestro, concédeme que no busque tanto para ser consolado como para consolar. Para ser entendido como para entender. Para ser amado como para amar. Porque en la medida que damos es la medida en que recibimos, es en perdonar que seamos perdonados, y es en morir que nacemos para vida eterna. Amén.

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March 19, 2026
El Espíritu Obrando

En los últimos días, hemos reflexionado sobre los dones que Dios nos ha dado, no para nuestro propio beneficio, sino para el bien de los demás. Hoy, quiero compartir algunas maneras en que he visto cómo esto se manifiesta.

En una iglesia en la que serví, conocí a un hombre que, al principio, sinceramente, me intimidó un poco. Él tenía una barba grande, la cabeza rapada, conducía una Harley y hablaba con una voz fuerte y resonante. Pero una vez que lo conocí, me di cuenta de que tenía un corazón de oro.

Él trabajaba en la construcción y cada año programaba sus vacaciones en función de sus viajes misioneros para poder usar sus habilidades al servicio de Dios. Siempre estaba ocupado con su trabajo, pero a menudo lo encontraba en la iglesia, arreglando cosas discretamente, mejorando un poco nuestro campus. Y si alguien en nuestra iglesia tenía dificultades económicas, él era el primero en intervenir y decir: “Oye, yo puedo encargarme de eso.”

También pienso en la iglesia en la que sirvo actualmente. Pienso en Bonnie McCarty y su ministerio de colchas. Una vez me dijo que se resistía a involucrarse porque creía que no tenía mucho que ofrecer.

Pero hace años, la acompañé a entregarle una colcha de oración a Arthur Ludden, un hombre que ya no podía ir a la iglesia. En cuanto le entregamos la colcha, las lágrimas comenzaron a rodar por su rostro. Más tarde, él me dijo: “Muchas veces me siento completamente olvidado. ¿Podrías agradecer a la iglesia por no olvidarme?”

La cuestión es que no siempre se trata de grandes ministerios. A veces, se trata de las cosas pequeñas: enseñar en la escuela dominical, ayudar con el grupo de jóvenes, ser mentor de alguien o asumir un rol de liderazgo. A veces, los dones más pequeños, cuando son fortalecidos por el Espíritu, se vuelven más grandes de lo que jamás imaginamos.

A menudo miramos a nuestro alrededor y pensamos: ¡Este mundo se está yendo al infierno! He escuchado esa frase muchísimas veces. Y sí, hay muchísima necesidad. A gran escala, puede resultar abrumador, como si no pudiéramos hacer mucho.

Pero dentro de nuestra propia esfera de influencia, en nuestros hogares, vecindarios, escuelas e iglesias, podemos marcar la diferencia. Y cuando cada uno hace su parte, ese impacto va sumando.

Pablo nos dice que Dios te ha dotado de dones únicos. Y que el Espíritu de Dios obra en ti.

Entonces me pregunto: ¿cómo se refleja esto en tu vida?

Oremos: Te damos gracias, Oh Dios, por tu Espíritu que obra en nosotros. Oro por quienes necesitan tu presencia hoy. Pedimos sanación, paz y tu gracia. Y mientras estemos siendo sanados, empodéranos para ser instrumentos de tu amor. A través de Jesucristo. Amén.

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