Tengo una vieja tira cómica que mi amigo Monte Marshall recortó para mí. En la primera imagen, Linus está de pie afuera – muy quieto, con los ojos cerrados. Lucy se levanta y lo mira. Linus dijo: “Sigue de pie firme y siente el cálido sol en tu espalda…”Ella continuó mirándolo. Él continúa: “¿Verdad que se siente maravilloso?” Ella permaneció de pie en el mismo lugar. Luego, en la última imagen, Linus dice, “Y es gratis.” ¡Lucy sonrió!
Simplemente me encanta. ¿Con qué frecuencia pasamos por alto los pequeños regalos de la vida? Regalos que no nos cuestan nada. Regalos que vienen de Dios.
A finales del siglo XIV, Juliana de Norwich afirmó: “La plenitud de la alegría consiste en contemplar a Dios en todo.”
John O’Donohue lo expresó así: “Dios es aliento cercano, tacto de piel, hogar de la mente, nido del corazón, bosque del pensamiento, río de la otredad, pozo de la noche, sal del tiempo…festín para el alma.”
Nuestra oración de hoy fue escrita por el Rev. Roger Kunkel, fundador de Dial Hope (Digita Esperanza).
Oremos: Amado Dios, todos los días nos llamas de nuestros sueños oscuros con tu luz celestial. Dejas tu huella en la puesta de sol escarlata. Nos rodeas con tu amor. Derrama en nuestros corazones y mentes el vino de la maravilla, gratitud, gracia, humildad y esperanza. Creemos que…ayudas a contrarrestar nuestra incredulidad. Ayúdanos a estar conectados, a amar más, a amar más allá de la comodidad del amor. En el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!
El mensaje de hoy fue escrito por el fundador de Dial Hope, el Rev. Roger Kunkel, q.e.p.d.
Un médico dedicó lo más que podía de su tiempo a una clínica de caridad. Un día un anciano caballeroso fue llevado a las oficinas privadas del médico en el centro de la ciudad. “¿Me recuerda, Doctor?” El hombre le preguntó. “Usted me atendió en la clínica de caridad. Últimamente he podido ganarme algo de dinero, y ahora puedo pagar el servicio de un médico.” “Pero ¿qué te hizo venir a mí?” preguntó el médico. “No fui el único médico que te atendió en la clínica.” “Lo sé,” dijo el anciano en voz baja, “pero fuiste el único que me ayudó con mi abrigo.”
El Cristianismo no es una explicación sino una demostración del amor y la bondad de Dios que vive en el corazón humano. No tienes que donar grandes sumas de dinero para mostrar tu preocupación. No tienes que ser elocuente para decirle a alguien que te importa. Preocuparse por los demás es hacer espacio en tu corazón para una persona y su problema. A veces es simplemente estar disponible, brindando un toque amistoso, una sonrisa, un abrazo, o simplemente escuchar, es preocuparse por los demás.
Que Dios esté contigo cada momento de este día.
Oremos: Amado Dios, con cada nuevo día tu promesa de esperanza es restaurada, en cada amanecer vemos tu rostro; en cada puesta del sol descansamos en tus brazos. Cada día es como el primer día que creaste con la misma invitación para que vivamos a tu imagen, para trabajar creativamente, para practicar actos aleatorios de bondad. Salpícanos con tu amor para que nuestra fe de semilla de mostaza crezca como grandes olmos cuyos brazos frondosos se extienden hacia los cielos, y se arquean en oración. Danos la fe del sol naciente, la confianza de los árboles, y la esperanza que brota eternamente de la oración constante. En el nombre de Jesús. Amén.
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Uno de los pasajes más amados de toda la escritura bíblica es la declaración de Pablo sobre el amor:
“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue. (1 Corintios 13-4-8).”
A menudo escuchamos este pasaje bíblico en bodas, y es hermoso y apropiado. Sin embargo, el apóstol Pablo en realidad escribió estas palabras a una iglesia. La erudita bíblica Catherine Taylor comenta:
“Aunque (Pablo) presenta un ideal raramente alcanzado por cualquier comunidad, sus propias palabras elevan e inspiran. El amor esbozado aquí es lo que Pablo quiere que los Corintios muestren unos hacia otros en todo su comportamiento, para que puedan experimentar tal amor entre ellos. Nosotros también experimentamos y somos sostenidos por el amor que podemos mostrar a otros.”
Esta verdad se aplica a todos los aspectos de la vida, ya sea en nuestros propios matrimonios, nuestras familias o nuestras comunidades religiosas. El amor no es simplemente un sentimiento; es algo que practicamos, algo que cultivamos, algo que ofrecemos una y otra vez.
Hoy, esforcémonos por reflejar el amor que Dios nos muestra.
Oremos: Dios, tú eres paciente; eres amable; no eres envidioso ni jactancioso ni orgullo ni arrogante ni grosero. No insistes en tu propio camino. No eres irritable ni resentido. No te deleitas en la maldad, sino que te regocijas con la verdad. Todo lo disculpas, todo lo esperas, todo lo soportas. Nunca te extingues. Amado Dios, enséñanos a amar de la forma en que tú amas. Amén.
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El Obispo Luterano Stephen Bouman cuenta que estaba de pie detrás de un altar en una pequeña capilla de la cripta de la Iglesia de la Anunciación en Nazaret, el lugar tradicional donde María escuchó que tendría un bebé. Bouman notó una inscripción en Latín talladas en el altar: Verbum caro factum est, “El Verbo se hizo carne.” Pero luego vio una palabra adicional: hic.
Verbum caro hic factumest.
“El Verbo se hizo en carne aquí.”
Lo más probable es que la inscripción se refiriera a ese lugar en específico. Sin embargo, en un sentido más amplio, nos recuerda una verdad más profunda: Dios se hizo carne aquí, en la tierra. Se hizo presente en el caos, la angustia, la belleza y la alegría de la vida cotidiana. Él no está distante ni ausente, Él está aquí, entre nosotros. Él está presente en nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo, en nuestros vecindarios, en nuestras alcaldías, en nuestras escuelas.
El día de hoy, a medida que avances en tus rutinas diarias, donde quiera que te encuentres, recuerda: ¡el Verbo se hizo carne - aquí!
Oremos: Amado Dios, recordamos que Jesús dijo: “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Así que te damos las gracias por no estar solos. Conócenos hoy en medio de la vida cotidiana – especialmente en aquellos momentos de gran necesidad. Abre nuestros ojos para captar vislumbres de tu amor y gracia, y acércanos más a ti. Lo pedimos en nombre de Jesús. Amén.
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El mensaje de hoy fue escrito por mi amigo, Roger Kunkel, q.e.p.d., fundador de Dial Hope (Digita Esperanza).
Salmos 121 es uno de mis favoritos. “A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda?
Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra.” En EL MENSAJE, Eugene Peterson interpreta Salmos 121 de la siguiente manera: “A las montañas levanto mis ojos; ¿Será que mi fuerza proviene de las montañas? No, mi fuerza proviene de Dios, creador del cielo y de la tierra, y las montañas.”
Un niño se sentó en la sala de espera de un aeropuerto. Cuando anunciaron el vuelo, el niño estaba inseguro al principio. Cuando abordé el avión me dio mucho gusto descubrir que él tenía el asiento justo a mi lado. Él fue educado en su saludo, y luego empezó a colorear uno de esos libros para colorear, que las aerolíneas proveen a los pasajeros que son niños. Tarareando felizmente, no parecía que tuviese alguna preocupación en el mundo. Durante el vuelo, nos encontramos con alguna turbulencia que hacía rebotar al avión de pasajeros como si fuese un cometa en el viento. Una señora que estaba sentada al otro lado del pasillo, de donde estaba sentado el joven, se puso muy asustada. Su voz estaba agitada cuando le habló al niño. “Pequeño niño, ¿No tienes miedo?” “No Señora” le respondió, brevemente, al levantar la mirada de su libro que coloreaba. “Mi papá es el piloto.”
Oremos: Dios de Amor, ayúdanos a decir con los Salmistas, “El Señor es mi pastor, nada me faltará.” En tiempos de necesidad, tú siempre estás presente. Gracias. Te amamos. En el nombre de Jesús. Amén.
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