Dar Gracias en Todo

January 5, 2026

La ingratitud es un defecto grave. Hoy estoy de acuerdo con Martín Lutero en que la ingratitud es robar. En su infierno, Dante colocó en el centro de su infierno, no los culpables de pecados carnales, sino más bien a los culpables, hombres y mujeres, malhumorados, sombríos e ingratos. Shakespeare escribió en Cómo gustéis, "Sopla, sopla viento de invierno, aunque no eres tan desagradable como la ingratitud del hombre."

Una madre anciana estaba postrada con su enfermedad terminal. Los tres hijos casados, dos hijos y una hija, fueron llamados a su lecho, conscientes pero débiles. La madre sonrió débilmente ante su presencia. Uno de los hijos se inclinó y le dijo: "Tú has sido una buena madre." Con un suspiro, la madre susurró: "¿Realmente quieres decir eso?" "Por supuesto que has sido una buena madre," dijeron los tres hijos. La voz de la madre volvió a sonar muy débilmente: "Yo no lo sabía. No lo habían dicho antes y no lo sabía."

Desafortunadamente, algunos viven mucho tiempo antes de que puedan darle las gracias a Dios o hacia otra persona por las bendiciones de la bondad humana. A veces la expresión de gratitud viene como una sorpresa, sí, incluso como un impacto. Una señora subió a un tren de corto alcance. Un hombre se levantó para darle su asiento. Ella estaba tan sorprendida que se desmayó. Cuando volvió en sí, le agradeció por lo del asiento. Luego él se desmayó.

Recuerda, el apóstol Pablo nos dice: "Den gracias a Dios en toda situación."

Oremos: Amado Dios, te damos las gracias por las personas agradecidas que realmente se preocupan por las cosas: una visita amistosa, un oído atento, una tarjeta divertida, una cálida carta, una llamada de larga distancia, un correo electrónico, un ramo de flores, un libro de inspiración. Gracias a Ti, Señor, por los días ordinarios de los placeres simples y encantos tranquilos y por esos días extraordinarios de risa y llanto, cuando el drama y la profundidad de la vida tocan y calientan nuestros corazones. Que la gratitud por Tu asombrosa gracia y amor incondicional salgan frecuentemente en nuestros labios. Por Cristo nuestro Señor, amén.

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