El día de ayer en muchas iglesias alrededor del mundo, celebramos el bautismo del Señor. Imagina la escena por solo un minuto, hace casi dos mil años. Jesús está de pie en el barro con una multitud de pecadores. Juan el Bautista está envuelto con piel de camello, comiendo saltamontes y miel silvestre. Se encuentra en la orilla del río, claramente un poco nervioso. Jesús pide ser bautizado, pero Juan cree que debería ser al revés.
Ahora, lo que es clave en dicha cultura, había un fuerte sentido de vergüenza y honor. Jesús se humilla a sí mismo al renunciar a su legítimo lugar de honor. Y, se humilla identificándose completamente con las personas necesitadas.
En su evangelio, Mateo nos dice que cuando Jesús salió del agua – los cielos se abrieron, y el Espíritu de Dios descendió sobre él, y Dios dijo: “Éste es mi hijo amado; estoy muy complacido con él.”
Aprendemos mucho de este sencillo pasaje: Jesús es Hijo de Dios. Y, el Hijo de Dios es humilde. Él está con los más necesitados. Él está contigo y conmigo. Él nos muestra el camino de la salvación, el camino a través de las aguas, el camino a través de la humildad, servicio, sacrificio y amor. Que siempre estemos listos para seguir sus pasos.
Oremos: Dios de antaño, Dios del Año Nuevo por delante, Señor incluso de este momento, gracias por tu amor, por tu gracia, por tu reclamo sobre nuestras vidas. Nos ofrecemos a tu servicio nuevamente este día. Enséñanos a escuchar tu palabra y concédenos la humildad para seguir tus pasos. Oramos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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Martin Lutero, escribió una vez sobre el doloroso desacuerdo entre Pablo y Bernabé en el libro de Hechos. Él escribió:
“Tales ejemplos están escritos para nuestro consuelo: porque es una gran consolación para nosotros escuchar que los grandes santos, quienes tenían el Espíritu de Dios, también tenían sus luchas. Aquellos que dicen que los santos no pecan nos privarían de ese consuelo.”
“Sansón, David y muchos otros hombres célebres llenos del Espíritu Santo cayeron en graves pecados. Job y Jeremías maldijeron el día de sus nacimientos; Elías y Jonás estaban cansados de la vida y deseaban la muerte.”
“Jamás nadie ha caído tan gravemente que podría no levantarse nuevamente. Por el contrario, nadie ha estado de pie tan firmemente que no se pueda caer. Si Pedro (y Pablo y Bernabé) cayeron, yo también podría caer. Si ellos pudieron levantarse, yo también pudiese levantarme nuevamente.”
Y esa es nuestra esperanza. Hay más gracia en Dios que pecados dentro de nosotros. La redención es posible. Incluso ahora.
Oremos: Amado Dios, conoces nuestras luchas. Tú sabes cómo hemos caído, cómo no hemos cumplido. Sin embargo, todavía nos amas. Te damos las gracias por tu interminable amor y gracia increíble. Obra en nosotros nuevamente en este día. Sana nuestras heridas, nuestras adicciones, nuestros comportamientos destructivos y elévanos nuevamente a una nueva vida. Por lo que oramos en el nombre de Aquel que resucitó por nosotros. Amén.
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El mensaje de hoy fue escrito por el Rev. Roger Kunkel, q.e.p.d., fundador de Dial Hope (Digita Esperanza).
El musical “Godspell” (Hechizo de Dios) tiene muchas escenas maravillosas. Una de mis favoritas es una escena al final cuando Jesús está con sus discípulos en el Cenáculo. Toma un balde de agua, un trapo y un espejo, y se dirige a sus discípulos, cada uno por turno, y lava sus caras pintadas de payasos. Luego sostiene el espejo frente a ellos, para que puedan verse tal y como son en realidad. Y luego, ¡él los abraza!
El punto es claro y poderoso: No tenemos que usar caras falsas, no tenemos que fingir. ¡Dios nos ama y acepta, tal como somos!
Amigo de Dial Hope (Digita Esperanza), esta es la fe Cristiana en dos palabras: SOMOS ACEPTADOS. Dios nos ama. Dios nos ama y nos acepta. Ahora, aquí la otra cara de la moneda: Dios quiere que aceptemos dicho amor y se lo transmitamos a otras personas. Él quiere que vivamos en ese mismo tipo de espíritu amoroso y lleno de gracia. Él quiere que imitemos su generosidad en nuestro trato con los demás. Él quiere que extendamos a otras personas el mismo tipo de “gracia asombrosa” que él nos ha extendido. Esa es la vara de medida del amor Cristiano – de ser tan generoso y amable y perdonar a los demás. En este primer mes del año, no te detengas…no te estanques. Hay más en la vida de lo que has encontrado hasta ahora. Es tan importante mantenerse vivo mientras vivas. Con la ayuda de Dios, ¡puedes hacerlo!
Oremos: Dios amoroso, gracias por este maravilloso viaje que llamamos vida. Ayúdanos a recordar que estás con nosotros en cada paso del viaje. Te agradecemos por los siglos pasados y los siglos futuros, por la sabiduría de las escrituras, los medios de la gracia, los lazos de la fe, la esperanza que brota de lo eterno y llena nuestros corazones. Oramos en fe y con acción de gracias, a través de Jesucristo nuestro Señor. Amén.
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Ayer reflexionamos sobre el pasaje bíblico en el Evangelio de Mateo 7:7-11, Jesús dijo: «Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá». Mencioné un podcast que escuché de Brant Hansen. Él hablaba de cómo, en el contexto de este pasaje bíblico, muchos eruditos creen que Jesús hablaba de sabiduría. Jesús está diciendo que, si le pides a Dios, Dios te la dará…
De nuevo, hay muchas áreas de nuestra vida que requieren sabiduría: establecer límites con los demás, cuándo cambiar de trabajo y cuándo quedarse, cuándo dar y cuando dar es estar consintiendo. Brant mencionó otra área en la que necesitamos sabiduría: ¿Cuándo hablar y cuándo no? Piensa en lo poderosas que pueden ser nuestras palabras, lo alentadoras, cómo podemos edificar…Y, por otro lado, también en lo potencialmente destructivas que son.
Pienso en algunas de las publicaciones que he visto en redes sociales. A mí, no solo me duele el corazón por lo que se despotrica, sino también por la crítica a los demás. Estas publicaciones no aportan ningún valor al mundo. No están bendiciendo a nadie. Todo lo contrario. Solo aumentan el dolor del mundo.
¿Estamos pidiendo sabiduría en lo que respecta a nuestras palabras?
Quizás deberíamos preguntarnos: ¿Cómo manejo este enojo?...¿O esta frustración? ¿Cómo puedo ser una luz en esta situación? Porque a eso nos llama Jesús, ¿verdad? O incluso: ¿Cómo supero esta difícil situación sin amargarme, sin causarme más daño a mí mismo ni a los demás?
Jesús dijo: Pidan…Pidan a Dios por sabiduría…él te lo dará.
Y luego pienso en cuánto deseo paz en mi vida…Y me pregunto qué puedo dejar ir y qué podría estar haciendo diferente. ¿Dónde necesito aplicar las enseñanzas de Jesús? ¿Y en qué aspectos de mi vida necesito dejar que su amor sanador brille?
Jesús dijo: “Pidan…”
Oremos: Dios de Gracia, te entregamos nuestras situaciones difíciles, confusas y desgarradoras. Oramos por sanación y plenitud. Y también oramos por sabiduría y guía. Abre nuestros corazones para escucharte. Lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
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Ayer reflexionamos sobre el pasaje bíblico en el Evangelio de Mateo 7:7-11, Jesús dijo: «Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá».
Estaba escuchando un podcast con Brant Hansen, y hablaba sobre cómo muchos eruditos creen que Jesús hablaba de sabiduría en dicho pasaje bíblico. De hecho, esto forma parte del Sermón del Monte de Jesús. Y en ese contexto, la fuerte implicación es que se necesita sabiduría para saber cómo aplicar sus enseñanzas. Todas requieren sabiduría. Y Jesús dice que, si le pides a Dios, Dios te la dará…
Hay tantas cosas en la vida para las que necesitamos sabiduría.
Tengo un amigo que ha luchado mucho con la adicción a lo largo de los años. Y he intentado ayudarlo. Incluso vino a vivir con nosotros una temporada cuando mis hijas eran pequeñas.
Bueno, un día me llamó y supe que había estado viviendo en el edificio del Ejército de Salvación, en las afueras de Tampa. Por teléfono, me dijo que estaba logrando la sobriedad y que había un buen programa en Denver, Colorado. Solo necesitaba el boleto de autobús para llegar allí y me preguntó si podía enviarle 450 dólares para comprar el boleto. Y lo hice. Después de todo, Jesús dijo: «Al quete pida, dale». (Mateo 5:42)
Pero esa fue la última vez que volví a saber de él, en años. Y sabes que me importa mucho este muchacho. De verdad quiero ayudarlo. Lo siento profundamente, lo siento por su hermano, por su mamá. Entonces, ¿dónde están los límites? ¿Cómo sé cuándo dar es lo correcto y cuando dar es consentir y, de hecho, herir a la otra persona?
Quizás hayas estado en una situación similar y sepas cómo es. ¿O quizás se trata de una relación y estás intentando establecer límites adecuados? ¿O quizás se trata de un trabajo? ¿Sigo en este trabajo, aunque me esté matando porque es financieramente estable? ¿O busco algo diferente?
Hay tantas áreas de la vida que requieren sabiduría.
Jesús dijo: Pidan…Pidan a Dios. Él te lo dará.
Oremos: Dios de Gracia, te entregamos nuestras situaciones difíciles, confusas y desgarradoras. Oramos por sanación y plenitud. Y también oramos por sabiduría y guía. Abre nuestros corazones para escucharte. Lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
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