Ayer reflexionamos sobre ese pasaje bíblico del libro de Ester en el que su primo Mardaqueo le dice: “¡Quién sabe si nos has llegado al trono precisamente para un momento como éste!”
Para Ester, el momento de actuar era evidente. La necesidad estaba presente. Su pueblo estaba en peligro. Como reina de Persia, gozaba de considerable prestigio y de influencia. Pero, en realidad, ese poder, prestigio e influencia carecían de sentido para Ester a menos que tuviera el valor de utilizarlos.
Quizás lo más importante que Ester aportó fue su valentía, su disposición a asumir riesgos…en beneficio de los demás.
Quizás lo más importante que podemos aportar es valentía…
Piensa en lo que Dios puede hacer cuando tienes el valor de decir: “Oye, no estoy de acuerdo con eso.” Cuando te encuentras en medio de una conversación que denigra a los demás.
Piensa en lo que Dios puede hacer cuando tenemos el valor de recomponer los pedazos y seguir adelante después de una gran pérdida en la vida.
Piensa en lo que Dios puede hacer cuando tenemos el valor de dar generosamente y sacrificarnos por el bien de los demás…incluso cuando todo en nuestro interior nos dice: “Primero tengo que cuidar de mí mismo o de mi propia gente.”
Piensa en lo que Dios puede hacer cuando tenemos el valor de retirarnos de ese negocio que cada vez parece más poco ético.
Piensa en lo que Dios puede hacer cuando tenemos la valentía de escuchar a alguien que tiene una opinión teológica o política diferente a la nuestra, de escuchar de verdad, sin dejar que el instinto de lucha o huida nos domine. Y la valentía de amarlos a pesar de nuestras diferencias.
Piensa en lo que Dios puede hacer cuando tenemos la valentía de actuar al ver una necesidad…
Oremos: Dios de gracia, danos ojos para ver la necesidad en el mundo que nos rodea, dondequiera que nos encontremos en esta etapa de la vida. Y concédenos el valor de Ester para responder. En el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!