Una Nueva Línea de Código

June 9, 2026

Hace unas semanas, escuche una entrevista con un exnegociador de rehenes del FBI. Era fascinante: un experto en psicología y un verdadero estudioso del comportamiento humano. Hablaba sobre lo que motiva a las personas y decía que es como si todos tuviéramos dos líneas de código (como código informático) programadas en lo más profundo de nuestro ser. Alguien nos dijo algo cuando éramos pequeños – nuestras “dos líneas de código mágico.” Eso es lo que realmente marca el rumbo que tomamos. Tiene que ver con cómo nos vemos a nosotros mismos.

Él continúo diciendo: “Una vez conocí a un muchacho que…bueno, fue una sorpresa para su familia. Pensaban que ya no iban a tener más hijos, y diez años después, otro venía en camino. A alguien de esa familia le encantaba decirle a este muchacho que era un error – un accidente…”

En contraste, recuerdo un hermoso pasaje del libro de Isaías. Isaías estaba escribiendo a las personas que vivían exiliadas en Babilonia – lejos de casa. Su patria estaba en ruinas; sus templos destruidos. Se sintieron olvidados, rechazados, indignos y sin Esperanza. Y en ese escenario, Dios habló a través de Isaías:

“Pero ahora, así dice el SEÑOR,

el que te creó, Jacob,

el que te formó, Israel:

“No temas, que yo te he redimido;

te he llamado por tu nombre; tú eres mío…

Porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra…”

¿Cómo es eso? Es como una nueva línea de código.

Algunos hemos escuchado – de nuestros padres, entrenadores o amigos – de forma sutil o no tan sutil: “No eres lo suficientemente bueno. Nunca estarás a la altura. No eres digno.” Y esos mensajes se repiten una y otra vez en nuestras mentes. Se manifiestan de diversas maneras: rechazo, baja autoestima, miedo a acercarse a los demás…A veces también se presenta como una ansiedad constante que nos impulsa a compararnos con los demás o a demostrar nuestro valor.

Hoy, oro para que tú y yo podamos aceptar una nueva línea de código. Dios nos dice:

“Te he llamado por tu nombre; tú eres mío…porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra…”

Oremos: Dios misericordioso, te damos gracias por tu amor – un amor que has prometido que nunca terminará. Ayúdanos a acoger ese amor en lo más profundo de nuestro ser, para que vivamos y demos fruto desde ese fundamento. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!