Sé que he compartido esto antes, pero está cerca de mi corazón. Todavía conservo la Biblia de mi abuelo – o al menos tengo la que tenía con él el día de su fallecimiento, a principios de Marzo de 1996. Esa mañana, la Biblia estaba abierta en el libro de Miqueas, capítulo 6, con los versículos del 6 al 8 subrayados:
“Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios.”
Junto a dichos versículos, había escrito las palabras: “Vive según esto...”
Mi Abuelo ejerció como pastor durante toda su vida adulta, incluso después de jubilarse. Aunque mi abuela era la primera en decirte que él estaba lejos de ser perfecto, su vida realmente reflejó lo imperativo de este versículo.
Su profunda compasión por los demás y su humildad ante Dios a menudo lo impulsaban a tomar acciones para dejar el mundo a su alrededor un poco mejor de como lo encontró.
Al principio, pensé que la nota en su Biblia era simplemente un recordatorio para sí mismo. Pero ahora me doy cuenta de que fue su último sermón para su familia. Y hoy, es un sermón para ustedes.
Tres imperativos sencillos, pero profundos: Practica la justicia, ama la bondad y camina humildemente con el Señor tu Dios.
Oremos: Amado Dios, deseamos vivir en un mundo que sea bondadoso y no arrogante; donde la compasión y el amor fluya libremente; y donde todos tus hijos, en todo el mundo, puedan vivir una vida digna. Concédenos tu gracia para que podamos colaborar contigo en este propósito. Hoy te encomendamos a quienes llevan cargas pesadas; a quienes han perdido a seres queridos, a los que están solos, y a quienes buscan respuestas. Descansa tu amoroso Espíritu sobre ellos, y sobre nosotros, incluso ahora. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!