Un Río de Agua Viva

May 12, 2026

El libro de Ezequiel fue escrito durante un tiempo de exilio en Babilonia, después de que la ciudad de Jerusalén había sido completamente destruida. En el capítulo 47, se nos presenta una visión de restauración y esperanza. Exequiel ve el templo restaurado, y, curiosamente, el agua brotaba por debajo del umbral. Él observa cómo crece, pasando de ser un hilo de agua a un arroyo y, finalmente, en un gran río de agua viva que no se puede cruzar.

A lo largo de todo el río, dondequiera que esta toca, hay vida. Vemos árboles que proveían sombra y dan frutos, no solo cada año, ¡sino todos los meses! El pasaje bíblico dice que las hojas de los árboles son buenas y medicinales. Así, vemos sombra, alimento y salud.

Y por donde quiera que fluye este río, incluso a través del desierto, todo ser viviente cobra vida. Hay peces de toda clase y variedad. Incluso al desembocar en el Mar Muerto, ese lago salado y estancado se transforma en agua dulce, apta para beber pescar y purificar. Por dondequiera que pasa el río, la vida florece.

Un erudito lo expresó de este modo:

“La adoración tiene por objeto la adoración de Dios, no el mejoramiento de la humanidad. Y, sin embargo, la santidad de Dios emana de la adoración, difundiendo vida y sanación para todos los seres vivos.”

Me llama la atención que las visiones que encontramos en la Biblia no son meros acontecimientos puntuales; se repiten una y otra vez.

Ciertamente he visto esta visión cobrar vida en mi propia comunidad de adoración. Veo a personas hambrientas siendo alimentadas. Veo casas construyéndose para los pobres. Veo a niños y jóvenes encontrando esperanza en Jesús. Veo cómo se hacen puentes sobre algunas de las grandes divisiones de nuestra sociedad.

Hoy, simplemente te invito a reflexionar sobre dónde has visto esta visión. ¿Cómo ha tocado este poderoso río tu propia vida, e incluso tu propia comunidad?

Oremos: Santo Dios, te damos gracias por los momentos en que hemos visto tu mano obrar en el mundo. Hoy oro para que tu Espíritu Santo continúe derramándose a través de nuestra adoración, trayendo sanidad y esperanza a aquellos que más lo necesitan. Te pedimos esto en el nombre de Jesús. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!