Un Regalo y una Guía

October 27, 2026

Recuerdo haber escuchado a un pastor dar un sermón para niños una mañana, hace años. Trajo el reglamento de un juego de mesa, y dijo que la Biblia es algo así, una especia de libro de reglas. La analogía no me convenció. Me pareció una simplificación excesiva de la Biblia.

 Las sagradas escrituras fueron escritas por personas que nos transmiten que su fe marcó una diferencia – que el Dios al que adoraron marcó una diferencia. Nos recuerdan que Dios no está simplemente allá arriba en alguna parte, lejos de la realidad, sino que Dios está aquí. E incluso en medio de toda la violencia y el caos, Dios tiene un plan y un propósito.

 Cuando leemos las Sagradas Escrituras, se nos recuerda que nuestras historias están arraigadas en una historia más amplia – una historia de creación y recreación, esperanza y salvación.

 Espero de corazón que, a lo largo de tu vida, te tomes el tiempo para leer la Biblia. Deseo que, para ti, no sea simplemente un libro que permanece en un estante o en el banco de una iglesia. Yo quiero que lo abras, lo leas y te empapes de él, de modo que puedas experimentarlo de una manera que ilumine, que guíe y que traiga esperanza al corazón.

 Cuando leas, busca un lugar tranquilo para comenzar. Puedes centrarte mediante unas cuantas respiraciones profundas, procurando tomar conciencia de la presencia de Cristo en ti y a tu alrededor. Luego, acércate al pasaje bíblico como si tuvieras una carta en tus manos y empieza a leer lentamente, haciendo pausas entre las frases y las oraciones.

 La pregunta es esta: Espíritu Santo, ¿Qué intentas decirme a través de esta palabra? ¿Qué aspecto de mi vida necesita, en este momento, escuchar esta palabra? Permite que esta lectura te lleve a la oración.

 ¿Qué es lo que resuena en ti? Quédate con esa palabra o frase. Dale vueltas y vueltas en tu mente. ¿Qué es lo que te desafía? No lo descartes. Permite que ese desafío permanezca contigo. Al hacerlo, ojalá llegues a ver la Biblia no como un manual de reglas, sino más bien como un regalo y una guía. Y, que descubras que lo que dice el Salmista es verdad:

 Tu palabra es una lámpara a mis pies.

-Salmos 119:105

 Oremos: Dios bondadoso, queremos escucharte. Anhelamos tu guía. Anhelamos la sanidad y la plenitud. Anhelamos una experiencia más profunda de tu presencia y de tu paz. Te anhelamos a ti. Te pedimos que te encuentres con nosotros en tu Palabra, por medio del don de tu Espíritu. En el nombre de Jesús. Amén.

 ¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!

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