Todo es un Regalo

November 5, 2026

Ayer reflexionamos sobre las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo, capítulo 6: “Nadie puede servir a dos señores…No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.”

Sin embargo, no es que el dinero sea malo. No lo es.

Probablemente hayas escuchado a personas citar la Biblia de forma incorrecta al decir: “El dinero es la raíz de todos los males.” La Biblia no dice eso. Dice: “el amor al dinero es la raíz de toda clase de males.”

El dinero es amoral. Escuché a Dave Ramsey decir que es como un ladrillo. Quizás, si vieras a alguien caminando por la calle con un ladrillo, pensarías: “¡Vaya! ¡Eso es malo! ¡Lleva un ladrillo!” Es cierto que podría usar ese ladrillo para romper una ventana, pero también podría emplearlo para empezar a construir los cimientos de una clínica de salud en Haití. El ladrillo es amoral – al igual que el dinero. Todo depende de lo que hagamos con él.

Desde la perspectiva de las Sagradas Escrituras, todo lo que tenemos es un regalo de Dios: nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestra inteligencia, nuestra creatividad, nuestra capacidad para generar ingresos. Y la cuestión de la mayordomía se plantea más bien como una oración: Señor, ¿cómo quieres que utilice lo que tengo de una manera que te agrade? En realidad, la mayordomía tiene que ver con el crecimiento espiritual. Consiste en poner nuestras vidas y nuestros recursos al servicio de Dios.

Hoy, dediquemos un momento a reflexionar sobre esto de manera intencional. Quizás podríamos preguntarnos:

¿Cómo puedo honrar a Dios con lo que ya tengo, por pequeño que parezca?

¿Cómo podría ofrecer algo de mí mismo hoy – tiempo, amabilidad, oración o saber escuchar – incluso si no puedo realizar una aportación económica?

¿De qué maneras podría experimentar alegría o libertad a través de la generosidad?

Oremos: Dios bondadoso, tú eres quien otorga todo buen don: la vida, el aliento, el amor. Cuando nuestras manos se sienten vacías, recuérdanos que tus manos nos sostienen. Cuando nuestros corazones se sienten fatigados, alivia la carga que llevamos y llénanos de paz. Enséñanos a confiar en que lo que tenemos es suficiente cuando lo ponemos bajo tu cuidado. Muéstranos cómo utilizar nuestros recursos, nuestro tiempo e incluso nuestros pequeños gestos de bondad como señales de tu gracia actuando en el mundo. Que nuestro dar, nuestro servir e incluso nuestro descanso sean actos de fe. Te ofrecemos todo lo que somos y todo lo que tenemos: con gratitud, con esperanza y con amor. En el nombre de Jesús. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!

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