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April 8, 2026

Hace años, tuve un amigo que formaba parte de la clase de escuela dominical para jóvenes adultos que yo impartía. Cuando lo conocí, él era un líder en nuestra iglesia. Él estaba casado, tenía dos hijos y un excelente trabajo.

Una vez contó que, durante su adolescencia, él luchó durante años contra la adicción y a la cocaína base. Él nos relató que una noche, después de que sus padres lo echaran de casa, tuvo que dormir en la calle. Él había pasado años convenciéndose de que podía dejar la adicción cuando quisiera, pero en ese momento, con frío, mojado, asustado y solo, se dio cuenta de que era incapaz de parar. Él cayó de rodilla y comenzó a orar.

Eso fue hace 20 años.

Tengo en mente a dicha persona y pienso: Eso es luz que surge de la oscuridad, vida que surge de la muerte.

A lo largo de los años, he visto una y otra vez cómo Dios puede tomar del quebrantamiento, el sufrimiento y la angustia y transformarlos en algo nuevo, algo aún más fuerte, algo hermoso.

Una vez más, ruego que en esta temporada de Pascua lleguen a confiar en que no hay un lugar que la luz de la Pascua no puede alcanzar y sanar. ¡Que confíen en que el poder que resucitó a Jesús sigue obrando en ustedes, en la iglesia y en el mundo! Ese mismo poder los llama por su nombre. Es el mismo poder que los sostiene, incluso por toda la eternidad, y que ahora mismo busca renovar todas las cosas.

Oremos: Dios misericordioso, te damos gracias por resucitar a Jesús. Te damos gracias por la esperanza que nos trae la Pascua. Infunde nueva vida en nosotros, incluso ahora. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Aleluya. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!