Sígueme

May 19, 2026

Jesús dijo una vez:

«Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará». (Mateo 16:24-25)

Cuando seguimos aJesús, a menudo nos encontraremos caminando hacia lugares de quebrantamiento y sufrimiento.

Recuerdo haber escuchado una entrevista con un Sacerdote Católico, en Filipinas, poco después de que el tifón Haiyan devastara la región. Su iglesia había desaparecido, y un periodista le preguntó al sacerdote por qué no se había ido. El sacerdote respondió: «La iglesia no es el edificio. Yo estoy aquí para ayudar a la gente. Les digo: Si encuentran a alguien de su familia que ha estado desaparecido y estás regocijado, entonces mi corazón se regocija con ustedes. Pero, si estás sufriendo, yo sufro contigo. Si tienes hambre, te ayudaré a encontrar comida. Pero, no me voy. Yo estoy aquí contigo.

Cuando escuché eso, pensé: Se parece a Cristo. Porque si estás sufriendo, él sufre contigo. Eso es parte de lo que aprendimos de la cruz. Jesús nos mostró que el significado más profundo, la mayor alegría y la esperanza más brillante a menudo provienen de entregar nuestras vidas al servicio de los demás, especialmente en los momentos más difíciles.

Jesús partió de este mundo sabiendo muy bien lo que significaba ser traicionado, sufrir e incluso dar la vida por algo más grande. Y nos dejó con la promesa de que siempre estaría con nosotros en nuestras propias luchas y sufrimientos.

Y nos invitó a seguirlo…Y en seguirlo poder encontrar la plenitud de la vida.

Oremos: Dios de Gracia, gracias por caminar con nosotros incluso en los momentos más oscuros de la vida. Que tu Espíritu continúe sanándonos, perdonándonos, guiándonos e inspirándonos a seguir; a través de Cristo nuestro Señor. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!