Sigue Fluyendo Hoy…

May 14, 2026

Durante los últimos días, hemos reflexionado sobre una visión del libro de Ezequiel. Una vez más, él escribió durante una época de exilio en Babilonia, después de que la ciudad de Jerusalén había sido completamente destruida. En el capítulo 47, se nos presenta una visión de restauración y esperanza. Exequiel ve el templo restaurado, y, curiosamente, el agua brotaba por debajo del umbral. Él observa cómo crece, pasando de ser un hilo de agua a un arroyo y, finalmente, en un gran río de agua viva que no se puede cruzar.

Richard Foster capta maravillosamente la esencia de esta visión en una carta que escribió en una ocasión. Él lo expresó de este modo:

“El Río de Dios fluye hoy. Nadie puede detenerlo, y nadie puede contenerlo. Es un río profundo de intimidad divina, un río poderoso de vida santa, un río danzante de Júbilo en el Espíritu y un río ancho de amor incondicional para todos los pueblos.

¡Y la promesa es que todo lo que el Río toca vivirá! Oh, amigo mío, te ruego…sumérgete en la corriente de este poderoso Río de Dios – y que luego decidas no salir jamás de él.”

Oremos: Santo Dios, te damos gracias por los momentos en que hemos visto tu mano obrar en el mundo. Hoy oro para que tu Espíritu Santo continúe derramándose a través de nuestra adoración, trayendo sanidad y esperanza a aquellos que más lo necesitan. Te pedimos esto en el nombre de Jesús. Amén.

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