Perspectiva Minoritaria

October 2, 2026

En el libro de Números, en el capítulo11, Moisés clama a Dios y pide ayuda. Dios contesta la oración derramando su Espíritu sobre 70 ancianos. Los ancianos se habían reunido todos en la Tienda de Reunión – el cual era el Tabernáculo, un lugar de adoración.

 Pero dos hombres, Eldad y Medad, no estaban presentes. Cuando recibieron el mismo don del Espíritu y comenzaron a profetizar, Josué dijo: “¡Moisés, señor mío, detenlos!” Pero Moisés respondió:“ ¿Estás celoso por mí? ¡Cómo quisiera que todo el pueblo del Señor profetizara, y que el Señor pusiera su Espíritu en todos ellos!”

 Los eruditos nos dicen que la historia de Eldad y Medad representa una perspectiva minoritaria frente a la historia de los setenta ancianos. Ellos dos no se encontraban en la Tienda de Reunión cuando el Espíritu descendió sobre los demás. En otras palabras, ellos no estaban en la iglesia. Pero el Espíritu de Dios se derramó sobre ellos de todos modos. Y a algunos eso no les gustó. No les gustó porque no era la forma en que ellos creían que Dios debía obrar.

 A veces creemos que ya lo tenemos todo claro respecto a Dios, que lo tenemos todo resuelto. Pensamos que sabemos quién está adentro y quién está afuera…quién es amado y quién no. A veces pensamos que debemos tener todas las respuestas – no solo cuando se trata de la fe, sino también en la política, la filosofía o cualquier otro ámbito. Y eso nos deja con puntos ciegos. Dejamos de tener curiosidad. Dejamos de escuchar. Dejamos de estar abiertos al Espíritu que siempre desea hacer algo nuevo dentro de nosotros y alrededor de nosotros.

 Lo opuesto a la humildad es el orgullo. Y la verdad es que todos nos vemos afectados por él, en mayor o menor medida.

 Ayer oré pidiendo humildad y fortaleza. Hoy lo hago de nuevo: Que tú y yo – que nosotros - seamos personas lo suficientemente humildes y fuertes como para admitir que no tenemos todas las respuestas. Que seamos lo suficientemente humildes y fuertes para reconocer nuestras propias limitaciones y necesidades. Y que seamos lo suficientemente humildes y fuertes para liderar, tal como lo hizo Jesús, con un corazón de siervo.

 Oremos: Espíritu Santo, abre de nuevo nuestros corazones a ti en este día. Concédenos la curiosidad y la capacidad de escuchar y de aprender. Danos una apertura a tu guía y ayúdanos a reconocer las señales de tu amor y gracia en el mundo que nos rodea. Oramos por medio de Cristo. Amén.

 ¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!

‍

‍