En el Evangelio de Marcos, capítulo 6, los discípulos regresan tras haber sido enviados por su cuanta por primera vez. Habían estado predicando, enseñando y sanando a los enfermos – recorriendo los pueblos. Cuando volvieron junto a Jesús para contarle todo lo que habían hecho y visto, él les dijo: “Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco…”
Es importante hacerlo – para todos nosotros. En el mundo actual, tendemos a vivir en un ritmo frenético y constante. A veces, ese ajetreo puede hacernos sentir desconectados de los demás e incluso de Dios. En el propio ministerio de Jesús vemos claramente que él estableció un modelo: Aun cuando las necesidades eran abrumadoras, él siempre encontraba tiempo para apartarse y estar en un lugar solitario.
Pero no en este pasaje bíblico.
Cuando llegan a su lugar de retiro, ya había una gran multitud esperando. El apóstol Marcos nos dice que Jesús sintió compasión por ellos y comenzó a enseñarles muchas cosas. Cuando ya se hizo tarde, ¡él alimentó a cinco mil personas!
Los discípulos habían estado de un lado a otro sin parar y justo cuando creían que por fin estaban logrando alejarse – justo cuando pensaban que tendrían un momento de respiro – surgió un gran contratiempo en sus planes.
A menudo me he preguntado por qué Jesús no siguió aquí su costumbre habitual de escabullirse entre la multitud. O, por qué no llevó a los discípulos a un lugar más apartado. Él sabía que necesitaban un descanso.
La única razón que se me ocurre es que, a veces, las interrupciones pueden ser bendiciones disfrazadas. A veces, las interrupciones pueden ser puertas abiertas a nuevos comienzos. A veces, las interrupciones son oportunidades.
Tal vez Jesús sabía que esto era algo que los discípulos necesitaban aprender. Tal vez Jesús sabía…es algo que yo todavía estoy tratando de aprender.
Oremos: Dios bondadoso, ayúdanos a apartar tiempo para recargar energías y hacer espacio en nuestras vidas. Pero permítenos también permanecer abiertos a las oportunidades y bendiciones que surgen de las interrupciones en el camino. Salnos al encuentro hoy en nuestro trayecto. Y úsanos como instrumentos de tu amor. Amén.
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