No más Abierto que un Corazón Abierto

June 24, 2026

Ayer reflexionamos sobre la Segunda Carta a los Corintios 6:11-12, donde el Apóstol Pablo escribió: “Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza; le hemos abierto de par en par nuestro corazón. Nunca les hemos negado nuestro afecto, pero ustedes sí nos niegan el suyo…¡abran también su corazón de par en par!”

Hace varios años, tuve la oportunidad de conocer al historiador de iglesias Martin Marty cuando fue orador principal en un Festival de la Fe en nuestra iglesia en Sarasota. Recuerdo haber quedado cautivado por él. Tiempo después, él escribió un artículo para la revista Siglo Cristiano sobre la pérdida de su amada esposa, Elsa, a causa del cáncer. Fue un momento traumático y difícil – una verdadera prueba de fe. En el artículo, él escribió:

Damos por sentados a nuestros amigos, pero cuando la vida cotidiana se desmorona, su apoyo nos protege y guía nuestro propio ser.

Él concluyó con esto:

En mis años como pastor, me propuse no tener nada que ver con teologías que no tienen nada que decir a las personas que esperan un veredicto en las salas de espera de los quirófanos. Ahora añado una nueva resolución: no tener nada que ver con las religiosidades individualistas…

Quienes hayan pasado por momentos difíciles y hayan recibido el apoyo de familiares, amigos o de la comunidad religiosa saben perfectamente de qué estoy hablando. No es que vivir en comunidad sea fácil –de hecho, no lo es.

Pablo lo sabía de primera mano. Las personas pueden decepcionarnos. Pueden fallarnos. Puede que no compartan nuestras opiniones, nuestra visión del mundo ni nuestra ideología política. Puede que no correspondan a nuestro afecto. Pueden meterse en nuestras cosas, decir cosas hirientes o rompernos el corazón. Sin duda, Pablo lo experimentó en carne propia. Aun así, les suplica: ¡abran también su corazón de par en par!”

Me agrada la forma en que lo expresa Edna St. Vincent Millay:

El mundo se extiende a ambos lados,

no más ancho que el corazón

sobre el mundo se extiende el cielo,

no más alto que el alma.

Oremos: Dios de amor, en Jesucristo caminaste entre nosotros. Te damos gracias por tu amor encarnado. También te damos gracias hoy por las personas que has traído a nuestras vidas: vecinos, amigos, familiares, nuestra comunidad eclesial y todos aquellos que nos acompañan en este camino. Oramos hoy especialmente por quienes se sienten solos. Que puedan sentir tu presencia y tu amor incluso ahora. Concédenos tu gracia, tu paciencia, tu perdón y tu amor – para que podamos ser mejores amigos para quienes amamos y estar más dispuestos a ayudar a quienes más nos necesitan. Te lo pedimos en elnombre de Jesús. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!