Mi Alma está Satisfecha

October 10, 2026

El Salmo 63 se atribuye a David, y es una oración ferviente: “Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti…cual tierra seca, extenuada y sedienta.”

 Tal vez sepas lo que se siente estar - espiritualmente seco. David continúa: “Alzando mis manos te invocaré.”

 Así que hay un anhelo y un clamor…

 En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo afirma que, como hijos de Dios, podemos clamar a Él. “Abba – Padre.” Los eruditos nos dicen que Abba podría traducirse como “papá…” Esto implica una relación íntima, una relación que invita a expresar palabras sinceras, abiertas y honestas…

 Pero hay algo más aquí. David continúa escribiendo: “Te he visto en el santuario y he contemplado tu poder y tu gloria.”

 Te he mirado - contemplándote, observándote, siendo consciente… Esto también es oración, ¿verdad que sí?

Él continúa: Mi alma quedará satisfecha como de un suculento banquete…cuando me acuerdo de ti…pienso en ti toda la noche…

Mi alma quedará satisfecha…como un suculento banquete…cuando me acuerdo de ti…

 ¡Esa es una afirmación bastante audaz!

 En otras palabras, hay algo en la oración, la meditación, y el estar en la presencia del Creador que llena y nutre el alma.

 Gran parte de nuestra sociedad se centra en la acción, en el hacer. Nos preguntamos: ¿Qué estamos logrando? ¿Qué estamos haciendo? ¿Cuáles son las cifras? Y, personalmente, esta suele ser mi forma de ser. Me gusta estar haciendo cosas. Me gusta estar en movimiento. Incluso me cuesta ver películas o televisión. Pero también me he dado cuenta cada vez más de que, si no me detengo y me centro, puedo perder con gran facilidad mi equilibrio interior y mi sensación de paz. Puedo olvidar fácilmente por qué hago lo que hago. Me encuentro ansioso, distraído, sin saber bien por qué reacciono ante las personas en lugar de responderles desde el amor…

Al leer los evangelios, vemos cómo Jesús empapa su vida y su ministerio de oración. Una y otra vez se apartaba de las multitudes, de la enseñanza, de la sanación e incluso de sus amigos, para pasar tiempo a solas con Dios. En ese tiempo encontraba alimento y fortaleza; así, podía volver a salir para atender las necesidades del mundo.

 Así que esa es mi oración para todos ustedes el día de hoy: Que se reserven un tiempo para la oración, para centrar y arraigar tu vida, y para permitir que tu alma se nutra.

 Oremos: Dios Santo, son tantas las voces que nos atraen en distintas direcciones. Agradecemos este momento para centrarnos en tu presencia. Al detenernos ante ti, sánanos, renuévanos y llénanos de tu paz. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

 ¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!

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