En el Primer Libro de los Reyes capítulo 19:5-6 se lee: “De repente, un ángel lo tocó (a Elías) y le dijo: Levántate y come. Elías miró a su alrededor, y vio a su cabecera un panecillo cocido sobre carbones calientes, y un jarro de agua. Comió y bebió, y volvió a acostare.”
Un ángel lo tocó…
Mmm…No sé en qué piensas cuando piensas en ángeles. A veces me imagino pinturas renacentistas, pequeños querubines con alas. Pero la palabra hebrea para ángel simplemente significa mensajero. No hay ninguna descripción de dicho ángel. De hecho, en el libro de Hebreos del Nuevo Testamento, se nos dice:
“No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.”
En otras palabras, estos ángeles podrían no ser lo que esperas que sean.
Recuerdo una vez que dejé mis llaves en el auto en un barrio peligroso de un país extranjero. Llevaba mi tabla de surf en el techo del auto y empezaba a sentirme muy ansioso. De repente, apareció un tipo. Parecía un poco desequilibrado – tenía el pelo revuelto, y la ropa desgarrada. Él me preguntó si necesitaba ayuda. Casi antes de que pudiera responder, él abrió el coche y me dio las llaves del vehículo que estaban en el asiento. Él sonrió y se marchó.
No sé si fue un ángel. Pero sí creo que Dios a menudo pone a personas en nuestras vidas justo cuando más las necesitamos. Me imagino que muchos de ustedes han tenido la experiencia de tener a alguien que los ha acompañado en un momento difícil - diciendo las palabras correctas, trayendo comida, pagando una cuenta, ofreciéndose a orar por ti…
A veces, es en esas pequeñas coincidencias - o lo que parece suerte - en conocer a la persona adecuada en el momento justo, donde intuimos que hay algo o alguien más grande detrás de dichos actos.
Hoy, demos un paso más allá. Te invito a que te abras a que Dios obre a través de ti. Quizás podrías ser un mensajero - un ángel - para alguien que lo necesite.
Oremos: Te agradecemos por tu gracia, Oh Dios, y por tu providencia. Te agradecemos por las personas que has puesto en nuestras vidas y que nos han influido de muchas maneras. Mantennos siempre abiertos a la guía de tu Espíritu. Así como hemos sido bendecidos, que seamos una bendición para los demás. En el nombre de Cristo. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!