Hoy, aquí en los Estados Unidos, es el Dia de la Independencia, y es un día en el que celebramos nuestra libertad.
En un sermón que predicó una vez, mi amigo Hunter recordó a su congregación que Dios es un Dios de libertad. Él dijo: “En muchos sentidos, la libertad es el canto y la danza de Dios. En muchos sentidos, la libertad es el mantra de la Biblia.
Cuando los Israelitas eran esclavos en Egipto, Dios declaró: “Yo soy el SEÑOR, y te liberaré de los Egipcios y te libraré de la esclavitud.” Cuando el amor de Dios se hizo carne en Jesús, el primer sermón que Jesús predica se toma del libro de Isaías: “El Espíritu del SEÑOR omnipotente está sobre mí…a proclamar liberación a los cautivo y libertad a los prisioneros…a consolar a todos los que están de duelo.”
Este mensaje de libertad continúa en el ministerio de San Pablo. Escribiendo a la iglesia de Galacia, Pablo les dice: “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.”
Hoy podemos agradecer a Dios que vivimos en un país donde somos libres de practicar nuestra religión, de elegir donde vivimos, elegir nuestros trabajos, con quién nos casamos, y mucho más.
¡Que regalo!
Pero también vale la pena preguntar: ¿De qué aún necesitas ser liberado? ¿Ansiedad por un hijo, ser querido o pareja? ¿Errores del pasado? ¿Eres adicto al trabajo, adicto a las compras o alcohólico? La lista es interminable. ¿Qué te impide ser la persona que Dios te creó para ser?
En este Día de la Independencia, quizás valga la pena reflexionar sobre si hay aspectos de tu vida en los que aún te sientes atado. Acude a Dios en oración. Pídele ayuda si lo necesitas. Recuerda: Dios quiere que seas libre. Su fuerza y valor están ahí a tu disposición.
Oremos: Dios misericordioso, tú nos has bendecido en abundancia. Vivimos en un tiempo y lugar de gran abundancia y libertad. Sin embargo, aún vemos necesidad. Hoy oro especialmente por aquellos que todavía se sienten atados en sus vidas. Ayúdalos a apoyarse en ti y a confiar. Dales tu valor y tu fortaleza, y rompe toda cadena que los ate. Libéranos a todos para ser una bendición para ti, para nuestra nación y para este mundo. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!