Historias de Gracia

August 12, 2026

Hace años, formé parte de un pequeño grupo en el que cada persona compartió la forma en que su fe cobró vida. Algunas personas habían experimentado momentos decisivos; otros simplemente habían crecido en la iglesia. Mientras las personas compartían sus historias, hubo lágrimas, risas – y una profunda sensación de la presencia de Dios.

 Nunca olvidaré a una mujer que compartió que, mientras estaba en el ejército, le diagnosticaron melanoma en etapa 4. Fue dada de baja con honores ya que los médicos realmente no creían que viviría ni siquiera un año. Su hijo todavía era apenas un bebé. Pero allí estaba ella compartiendo su historia - 6 años después…

 Otras personas compartieron de cómo sus matrimonios se salvaron o de cómo Dios los sostuvo en medio del dolor, la enfermedad o el divorcio. A menudo, la sanación fue lenta o inesperada, pero la presencia de la gracia divina era inconfundible.

 Estas historias no solo eran inspiradoras – sino que también eran esperanzadoras, con las que era fácil identificarse y profundamente reales.

 Me encontré pensando: Hay tanta esperanza enraizada en estas historias. Fue asombroso – había tantos puntos de conexión, tantos lugares donde las personas podían identificarse entre sí.

 En nuestra tradición presbiteriana reformada, tendemos a mantener nuestra fe más para nosotros mismos. Tendemos a hacer de nuestra fe un asunto más privado y personal. Y entiendo eso. De hecho, una de mis citas favoritas es de San Francisco, quien dijo: “Predica el evangelio donde quiera que vayas, pero utiliza palabras solo cuando sea necesario.”

 Me gusta ese pensamiento y es cierto. Sin embargo, a veces nuestras palabras y nuestras historias pueden marcar una gran diferencia. Hay algo acerca de nombrar las cosas en voz alta, algo sobre recordar, contar, cantar, dar gracias, que pueden inspirar y dar esperanza.

Y entonces, me pregunto acerca de tus historias…Me pregunto cuándo y cómo Dios ha tocado tu vida…Me pregunto si habrá alguien que podría ser bendecido al escucharlo…Me pregunto si has tenido una experiencia que necesites compartir…Si hay palabras de gratitud que necesites compartir…

Oremos: Dios de esperanza, mientras reflexionamos sobre tu mano obrando en nuestras vidas - ahora y en el pasado, te damos gracias y te alabamos. Concédenos sabiduría para discernir cuándo y dónde nuestras historias pueden beneficiar a otros. En el nombre de Cristo. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!