El gran escritor estadounidense Frederick Buechner afirmó una vez que las lágrimas son guías esenciales. Él escribió:
“Cada vez que encuentras lágrimas en tus ojos, es bueno prestar la máxima atención. No solo te están diciendo algo sobre el secreto de quién eres, sino que la mayoría de las veces, Dios te está hablando a través de ellos, sobre el misterio de dónde vienes y te está llamando al lugar, si tu alma está para ser salvo, a donde deberías ir próximamente.”
Existe un antiguo comentario Judío sobre el libro del Génesis que afirma que Dios les dio a Adán y Eva un último regalo al ser expulsados del Edén: el don de las lágrimas. El comentario dice:
“Cuando el dolor te invada, y tu corazón sufra un dolor insoportable, y una gran angustia se apodere de tu alma, entonces caerá de tus ojos una pequeña lágrima. Y tu carga se hará más ligera.”
El misdrásh continúa sugiriendo que cuando las primeras lágrimas de Adán y Eva tocaron la tierra, surgió el primer jardín fuera del Edén. Las lágrimas de angustia y abandono se convirtieron en lágrimas de nueva vida y esperanza.
El pastor Leonard Sweet ha dicho que las lágrimas son “oraciones líquidas”.
En el Salmo 126 leemos:
Cuando el Señor hizo volver a Sión a los cautivos,
Nos parecía estar soñando.
Nuestra boca se llenó de risas;
Nuestra lengua, de canciones jubilosas…
Y luego esta promesa:
El que con lágrimas siembra,
Con regocijo cosecha.
El que llorando esparce la semilla,
Cantando recoge sus gavillas.
Oremos: Te damos gracias, Oh Dios, por el don de las lágrimas, que purifican el alma. Que nuestras lágrimas de angustia y dolor se conviertan en semillas de nueva vida y esperanza. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!