Gregory Boylees es un sacerdote Jesuita que trabaja en la rehabilitación de pandilleros en el centro de Los Ángeles. Me encantó su libro, “Tatuajes en el Corazón”, y me impactó esta cita, él dijo: “Un mantra que uso a menudo para mantenerme enfocado en el deleite de la persona que tengo frente a mí, proviene de un lugar inesperado. Lo encuentro en las palabras de Jesús al buen ladrón clavado a su lado. En esencia él dijo: “Este día…conmigo…Paraíso.” No es solo una promesa de lo venidero; es una promesa para el aquí y ahora…con Él..en este día, de hecho…paraíso. Dios, ahí mismo, hoy, en la persona que tengo frente a mí, gozo inconcebible, este día…Paraíso. Te deleitas en lo que tienes ante ti hoy en Cristo.”
Sabemos por los evangelios que, cuando Jesús se aparece a las personas después de la resurrección, no siempre es reconocible. María Magdalena cree que es el jardinero. Los discípulos de camino a Emaús pensaron que era un extraño. Jesús también prometió que cuando atendiéramos a los necesitados, él estaría allí. Él dijo: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.” (ver Mateo 25).
En ese sentido, nunca sabemos cuándo Cristo está ante nosotros. De igual manera, los Cuáqueros creen que Dios está presente en cada persona.
También es cierto que a menudo buscamos el Paraíso en otra parte. No vemos el deleite y la alegría que Dios nos ofrece en cada momento.
¿Qué pasaría si recordáramos este mantra?
Este día…aquí y ahora. Conmigo…está Jesús…dentro, alrededor y a través de esta persona sentada frente a mí…Paraíso…
Me pregunto cómo podrían cambiar nuestras interacciones…Me pregunto cómo podrían cambiar nuestros corazones…Me pregunto qué deleite y alegría podríamos experimentar…
Oremos: Señor Jesús, concédenos la capacidad de reconocerte en el rostro de todos los que encontramos hoy. Al reconocer tu presencia, que experimentemos de nuevo tu gracia y tu amor. Amén.
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