Ayer reflexionamos sobre la Primera Carta a los Corintios, capítulo 12, donde el Apóstol Pablo nos recuerda que cada uno de nosotros se nos ha dado algún tipo de don espiritual. Hoy continuamos con ese tema.
Cuando escucho la palabra espiritual, pienso en algunos amigos que no van a la iglesia. Suelen decir: «Soy espiritual, pero no religioso».
Pero ¿Qué significa eso realmente?
Si escuchas atentamente la palabra espiritualidad, puedes oír la palabra Espíritu. En la iglesia, hablamos del Espíritu Santo, el Espíritu de Dios.
Creo que lo que muchos de mis amigos reconocen es que existe un poder en el mundo que nos trasciende, un Misterio inexplicable. Y en el fondo, hay algo en sus interiores que anhela conectar con esa realidad más profunda.
En el Cristianismo, no solo hablamos de un poder que nos sobrepasa, sino de un poder que reside en nuestro interior. Pablo nos dice que este poder, el Espíritu de Dios, está obrando, dotando a cada uno de nosotros de dones únicos: para ser usados para el bien de los demás.
Una vez más, los invito a reflexionar: ¿Qué dones tienes? Y, más importante aún, ¿cómo están usando los dones que Dios le ha dado?
Oremos: Te damos gracias, Oh Dios, por tu Espíritu que obra en nosotros. Oro por quienes necesitan tu presencia hoy. Pedimos sanación, paz y tu gracia. Y mientras estemos siendo sanados, empodéranos para ser instrumentos de tu amor. A través de Jesucristo. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!