Hace poco escuché una entrevista con el poeta y escritor Ross Gay. Me intrigó especialmente su libro Inciting Joy (Incitando a la Alegría). Ross tenía la costumbre de fijarse en algo cada día – un momento en el que experimentaba alegría – y luego escribir sobre ello. ¡Él lo hizo a diario durante un año!
Él dijo que al principio le costaba encontrar algo cada día. Pero luego, cuanto más lo hacía, más fácil se volvía. Y cuanto más fácil se volvía, más disfrutaba de su vida cotidiana. ¡Estaba por todas partes! Dijo que era como un músculo que hay que ejercitar. Pero una vez que lo fortaleces –la vida se siente más alegre.
Esto me hizo reflexionar sobre otros músculos espirituales…especialmente en estos tiempos, el músculo espiritual de la esperanza. Como seres humanos, somos muy buenos para notar lo que nos divide, lo que nos enoja. Pero ¿qué pasaría si quienes seguimos a Jesús adoptáramos un enfoque diferente?
El poeta y artista William Blake dijo una vez: “Nos convertimos en aquello que contemplamos.”
Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Qué estamos contemplando? ¿Qué capta nuestra atención? ¿Estamos prestando demasiada atención a lo que nos enfurece? ¿Estamos prestando demasiada atención a lo que nos divide? ¿Nos estamos obsesionando con lo que nos irrita? ¿O estamos prestando atención a lo que nos da esperanza, a lo que nos trae alegría – la presencia de Dios en lo cotidiano?
Hoy, los invito a unirse a mí en esta práctica sencilla, pero profunda. Fortalezcan ese músculo espiritual. Observen dónde encuentran esperanza. Observen dónde encuentran alegría. Y observen dónde ven a Cristo en este mundo, a veces desgarrador y doloroso, pero a menudo hermoso y maravilloso.
Oremos: Dios de gracia, no necesitamos mirar muy lejos para notar tu presencia en lo cotidiano. A veces nos absorbemos tanto en el día a día, tan distraídos por los titulares de las noticias, que nuestros sentidos se debilitan y nos perdemos de la belleza, la alegría y el gozo que nos rodean. Ayúdanos a prestar atención. Empodéranos para percibir. Sorpréndenos hoy con tu gracia. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!