El Llamado de Dios

October 18, 2026

Me encantan los relatos bíblicos sobre llamamientos dramáticos. Yo no recibí un llamado dramático de Dios, pero, en cierto modo, puedo identificarme con ellos. En estas historias, el llamado de Dios casi siempre encuentra al menos un poco de resistencia. Esta es la naturaleza humana, ¿verdad que sí? Cuando Moisés fue llamado, le respondió a Dios: “¿Quién soy yo?” Isaías dijo: “Ay de mí. Estoy perdido.” Jeremías respondió: “¡Solo soy un joven!” Lo que querían decir era: “No soy digno.”

 Quizás te resulte familiar esta excusa. ¿Cómo pudiste elegirme? ¿Si tan solo supieras, Dios, lo que he hecho en mi vida? ¿No podrías buscar a alguien con la vida más en orden, un poco más religioso, un poco más fiel?

 Como pastor, he notado que a algunas personas les cuesta sentirse elegidas, aceptadas o incluso amadas. De hecho, hay quienes me han dicho que asisten a la iglesia porque sienten que sus vidas no están lo suficientemente en orden. Es más, una amiga me contó una vez que su tía no va a la iglesia por haberse divorciado dos veces. Ella no se sentía lo suficientemente buena o digna para estar en la presencia de Dios. Y eso es triste.

La verdad es que no hay nadie perfecto en la iglesia. Nadie tiene su vida totalmente resuelta. No hay nadie que no necesite la gracia de Dios. Nadie. Y, sin embargo, Dios nos ama y, de hecho, ha reclamado la vida de cada uno de nosotros como suya.

 El corazón mismo del Evangelio es que Dios te ama, Dios te perdona y Dios te llama a ser parte de su familia. Y, sin importar en qué punto de tu camino de fe te encuentres, Dios te invita a servir al mundo con su amor.

 Oremos: Aquí estamos, Señor. Con todas nuestras imperfecciones, con todas nuestras faltas y defectos. Sabemos que nos amas y que nos has llamado, y queremos responder. Queremos responder no solo con nuestras palabras – sino con nuestras propias vidas. En el nombre de Cristo. Amén.

 ¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!

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