El Fundamento de Nuestra Fe

June 10, 2026

Ayer reflexionamos sobre cómo algunos de nosotros hemos escuchado – de nuestros padres, entrenadores o amigos – de forma sutil o no tan sutil: “No eres lo suficientemente bueno. Nunca estarás a la altura. No eres digno.” Y esos mensajes se repiten una y otra vez en nuestras mentes y afectan nuestras vidas. Se manifiestan no solo como rechazo, baja autoestima, miedo a acercarse a los demás…sino también como una ansiedad constante que nos impulsa a compararnos con los demás o a demostrar nuestro valor.

Tengo un buen amigo que es pastor en otra parte del país. Es un trabajador incansable. Casi nunca se toma un día libre – trabaja casi 70 horas a la semana. Su esposa, que trabaja en el mundo empresarial, mantiene el mismo horario. Casi no se ven.

Hace unos años, me contó que después de Navidad estuvo tan ocupado que no pudo tomarse un descanso. Su familia se fue de vacaciones sin él. Yo le pregunté: “¿Por qué no aprovechas las vacaciones que ofrece la iglesia?”

Él respondió: “Simplemente no puedo. Ellos me necesitan.”

Yo le dije: “¡Sí, necesitan que no te agotes!”

Más adelante en la conversación, se rio y admitió: “No sé a quién intento impresionar.”

Yo recuerdo que en el seminario nos presentaron al teólogo Karl Barth. Escribió 13 volúmenes de Dogmática Eclesiástica, entre muchas otras obras extensas – y su escritura es tan densa que podría pasar una hora leyendo un solo párrafo.

No muchos años antes de su muerte, le preguntaron a Barth si podía resumir su teología. Con toda seriedad, él respondió con las palabras de una querida canción infantil:

“Sí Cristo me ama,

La Biblia dice así.”

Me parece hermoso que décadas de investigación, escritura y profunda reflexión lo hayan llevado a una verdad simple pero profunda. Esta es la base de nuestra fe.

Una vez más, comparto este hermoso pasaje Bíblico de Isaías:

“Pero ahora, así dice el SEÑOR, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: “No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío…Porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra…”

Oremos: Dios misericordioso, te damos gracias por tu amor – un amor que has prometido que nunca terminará. Ayúdanos a acoger ese amor en lo más profundo de nuestro ser, para que vivamos y demos fruto desde ese fundamento. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!