Hace algún tiempo, leí una historia interesante acerca del final de la Batalla de Waterloo en 1815. En aquellos días, el informe del campo de batalla era primeramente llevado por los buques a la costa sur de Inglaterra y luego se transmitía mediante banderas de señales hasta Londres.
Al parecer, cuando el informe fue recibido en Winchester, las banderas de la catedral comenzaron a deletrear el mensaje, “Wellington derrotado.” Antes de que el mensaje fuese completado, una densa niebla se cernió y los corazones de las personas se hundieron – Wellington derrotado. Sin embargo, cuando se empezó a dispersar la niebla, se hizo evidente que las señales de la catedral de Winchester realmente se deletreaba este mensaje triunfal: “¡Wellington ha derrotado al enemigo!”
El Rev. George Antonokos recoge esta historia y escribe: “Demasiado a menudo permitimos que el futuro se coloree por lo que entendemos en el momento…Confía en Dios en medio de la transición y el conflicto…Deja ir el pánico, entrégate otra vez a sus manos. Dios es para ti y Dios te verá triunfar. Confía en él.”
Oremos: Amado Dios, es difícil confiar en medio de grandes dificultades. Nuestra comprensión es tan limitada. Demasiado a menudo saltamos a conclusiones y hacemos suposiciones sobre el futuro basados en la situación actual. Y así te pedimos que nos ayudes a ver más allá del momento; más allá del dolor y las heridas; más allá de la angustia. Ayúdanos a confiar en que tu mano está obrando, incluso ahora, para sanar, para redimir, para que seamos plenos nuevamente. Vuelve a entrar en nuestras vidas, y concédenos tu paz. Amén.
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