Ayer reflexionamos sobre la valentía de Ester.
Bethany Hamilton es una de mis heroínas. Un día, cuando tenía trece años, ella estaba surfeando en las aguas de la isla de Kauai. Acababa de atrapar una ola y se disponía a remar de vuelta mar adentro cuando un tiburón la atacó y perdió un brazo.
Bethany no solo tuvo el valor de volver a intentarlo y aprender a surfear de nuevo con un solo brazo, sino que hoy, a finales de sus veinte años, Bethany no solo sigue surfeando, sino que además compite al más alto nivel de este deporte.
Hace unos años, Bethany participó en una carrera benéfica en nuestra zona de nombre “Never Quit Challenge” (El Desafío de No Rendirse). Ella fue la oradora principal en un evento nocturno. Cuando le preguntaron si, de poder revivir ese día, el día del accidente, se mantendría alejada del agua, ella respondió que lo haría de la misma manera. Su razonamiento fue que el accidente le había brindado una plataforma increíble para compartir un mensaje de esperanza e inspiración con los demás, especialmente con las jóvenes que la admiran. Ella conoce los desafíos que enfrentan estas chicas. En su mensaje, ella dijo: “Todos nos enfrentamos a situaciones en la vida que nos hacen querer rendirnos, de darnos por vencidos. Pero deben saber que, así como Dios tenía un plan para mi vida, también tiene un plan para ustedes.”
Y luego, ante miles de personas en este evento totalmente laico, compartió que su versículo bíblico favorito es Jeremías 29:11: Porque yo sé muy bien los planes que tengo para usted, afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.”
Bethany tuvo la visión de comprender que de esta terrible tragedia podría surgir algo bueno, algo positivo, si tan solo ella tuviera la valentía de no rendirse y de compartir su historia con los demás.
La verdad es que la mayoría de nosotros no nos enfrentaremos a momentos trascendentales como los de Ester. Pero creo firmemente que, si tenemos la valentía de usar nuestros dones para el bien de los demás, Dios lo honrará.
¿Recuerdas la historia de Abraham y Sara? Dios dijo: «Puesto que me has obedecido, todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de tu descendencia. Te he bendecido, y tu vida tiene un propósito. Estás llamado a ser una bendición.
Ester se encuentra en esa tradición. Y tú también.
Oremos: Dios de gracia, danos ojos para ver la necesidad en el mundo que nos rodea, dondequiera que nos encontremos en esta etapa de la vida. Y concédenos la valentía de Ester para responder. En el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!