Canten Alabanzas

October 31, 2026

El Salmo 30 dice en parte: 

 Canten al Señor, ustedes sus fieles;

Alaben su santo nombre.

Te exaltaré, Señor, porque me levantaste…

Señor mi Dios, te pedí ayuda y me sanaste…

…me sacaste del sepulcro…me hiciste revivir…

 Estos versos suenan como a poesía, al canto de alguien que acaba de atravesar las profundidades de la desesperación y ha logrado salir al otro lado.

Yo creo que la mayoría de nosotros hemos pasado por esa experiencia -  de salir adelante tras una larga enfermedad, o vislumbrar un rayo de luz o esperanza después de una tragedia o una gran pérdida. O incluso, en otros momentos, en donde experimentamos una gran belleza o alegría en medio de todo ello, hasta el punto de no poder evitar ponernos a cantar.

 Y este salmo, que es una oración de alabanza, nos invita a unirnos a esta alabanza: Cantar alabanzas al Señor…dar gracias a su santo nombre.

 Si retrocedemos un poco, el título de este Salmo dice: Cántico para la dedicación de la casa – lo cual significa que habría sido utilizado en un contexto de adoración pública.

Así que imagino que, en este contexto de adoración, había personas que escuchaban estas palabras, esta poesía, este canto, mientras experimentaban cierto grado de ansiedad. Tengo que imaginar que había gente allí que estaban preocupadas por su situación y que se preguntaban: “¿En qué clase de mundo crecerán nuestros hijos o nietos? ¿Cómo serán sus vidas?” También, tengo que imaginar que había gente allí que anhelaban la sanación y, tal vez, se preguntaban: ¿Acaso este diagnóstico, esta enfermedad o este problema tendrán la última palabra en mi vida? O ¿Existe alguna esperanza?

 Y tengo que imaginar que cuando este Salmo era leído en voz alta o cantado por una congregación, las personas percibirían su tono de gozo desbordante; escucharían el testimonio de la comunidad a lo largo de mil años; escucharían este poderoso recordatorio de que Dios había intervenido en la vida de las personas en el pasado - un recordatorio de que adoramos a un Dios que rescata, que redime, que salva. Y tengo que imaginar, que estas palabras debían de brindarles, cuando menos, una cierta esperanza.

 Pero este Salmo hace algo más…También les recordó a ellos, y nos recuerda a nosotros, que poseemos esa misma capacidad de infundir esperanza mediante nuestras propias palabras y nuestras propias historias. Fíjate de nuevo en los verbos que aparecen en el Salmo: Canten al Señor, alaben su nombre. En otras palabras, no te lo guardes para ti. Si has visto la mano de Dios obrando en tu vida, debes compartirlo. ¡Lo que este Salmo hace por ti, tú puedes hacerlo por los demás!

 Oremos: No tenemos que buscar muy lejos, Oh Dios, para ver tu mano obrando en nuestras vidas. Por eso, una vez más en este día, te alabamos. Ayúdanos a compartir nuestra alegría, nuestra esperanza, y nuestro amor con quienes más lo necesitan. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

 ¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!

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