Avanzando Hacia Dios

October 20, 2026

Hay una antigua ilustración rabínica que compara el acto de orar con una pequeña embarcación que se acerca a un muelle. Desde la perspectiva de quien está en la embarcación, a medida que sujetas la cuerda que está atada al muelle y tiras de ella, puede surgir la ilusión, durante unos instantes, de que la embarcación permanece inmóvil y que es el muelle el que se acerca hacia uno. De manera similar, al orar, podemos llegar a imaginar que estamos haciendo un esfuerzo por mover a Dios. Sin embargo, lo que en realidad estamos haciendo, aunque en ese momento no lo parezca, es acercarnos nosotros mismos a Dios.

 Es verdad. Ya sea que oremos fervientemente pidiendo la ayuda de Dios o que demos gracias por todo lo que existe, el acto mismo de orar nos conduce a la amorosa presencia de Dios. Mi amigo el Reverendo Roger Kunkel, q.e.p.d., solía animarnos a orar basándonos en el Salmo 31: “Mi vida entera está en tus manos, Oh Dios.” Hoy, te invito a presentar ante Dios tu gratitud y cualquier cosa que te esté agobiando. Haz esta sencilla oración: “Mis tiempos están en tus manos, Oh Dios.” Al hacerlo, que puedas sentir cómo te adentras con seguridad en su amorosa presencia.

 Oremos: Dios Eterno y Majestuoso, tú que has extendido los cielos y que nos formaste del polvo de la tierra, depositamos nuestra confianza en ti. Recibe hoy nuestra alegría y nuestra gratitud. Nos has bendecido con tanta abundancia. Toma nuestras preocupaciones, nuestra ansiedad y nuestras luchas. Concédenos guía, sabiduría y, sobre todo, el sentir de tu paz. Nuestros tiempos están en tus manos, Dios Amoroso, y te damos gracias. En el nombre de Jesús, Amén.

 ¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!

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