Se cuenta que, en el siglo XI, el rey Henry III de Baviera se cansó de las presiones de ser rey. Él sometió su aplicación a Prior Richard, en un monasterio local, solicitando que fuese aceptado como un contemplativo y pasar el resto de su vida en el monasterio.
Prior Richard respondió: “Su Majestad, ¿entiende usted que la promesa aquí es de obediencia? Eso sería difícil porque has sido rey.”
“Lo entiendo, ”respondió Henry. “El resto de mi vida seré obediente a ti, mientras te guíe Cristo.”
“Entonces yo te diré que hacer,” dijo Prior Richard. “Vuelve a tu trono y sirve fielmente en el lugar donde Dios te ha puesto.”
Hay mucha sabiduría en la respuesta de Prior Richard.
El erudito y pastor Eugene Peterson escribió una vez: «Dios nos sale al encuentro en los sucesos ordinarios y extraordinarios que conforman la trama de nuestra vida cotidiana…El gran amor y los propósitos de Dios para nosotros se concretan en los líos, las tormentas y los pecados, en los cielos azules, en el trabajo diario y en los sueños de nuestras vidas cotidianas, obrando con nosotros tal como somos y no tal como deberíamos ser».
Me pregunto dónde Dios te ha puesto. ¿Cómo podrías servir a Dios fielmente de donde estás hoy?
Oremos: Dios de toda Vida, queremos sacar el máximo provecho a la vida que nos has dado. Queremos ser tu luz, tu sal y tu esperanza. Reconocemos que el mundo necesita buenos y fieles maestros, esteticistas, abogados, corredores de bienes raíces, empresarios, plomeros, joyeros y muchos otros que sean buenos y fieles. Muéstranos cómo servirte fielmente, de donde estamos en este momento, incluso ahora. En el nombre de Jesús. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!