Abran Paso a lo Nuevo

October 11, 2026

Tal vez recuerdes la tira cómica de Peanuts, en donde Lucy y Charlie Brown practican fútbol americano. Cada vez que Lucy sostenía el balón para Charlie, él se acercaba para patear con todas sus fuerzas y, en el último segundo, Lucy recogía el balón y Charlie caía de espaldas.

 En una tira, Charlie finalmente se negó a intentarlo. Lucy suplicó que lo pateara. Pero Charlie Brown dijo: “Cada vez que trato de patear el balón tú lo mueves.” Lucy rompió en llanto y admitió: “Charlie Brown, yo he sido tan terrible contigo a lo largo de los años. Te he jugado muchas bromas crueles, pero me he dado cuenta de mi error. Me he equivocado, me he equivocado tanto. ¿No le darías otra oportunidad a una pobre muchacha arrepentida?”

 Charlie Brown se sintió conmovido y dijo: “Por supuesto, te daré otra oportunidad.” Tomó impulso y corrió a toda velocidad y, en el último instante, Lucy volvió a recoger el balón y Charlie Brown cayó al suelo. Las últimas palabras de Lucy fueron: “¡Reconocer tus defectos y cambiar realmente tus formas son dos cosas distintas, Charlie Brown!”

 Es verdad, ¿verdad que sí? Desear que las cosas cambien y cambiarlas realmente son dos cosas distintas.

 En los Evangelios, Jesús nos llama continuamente a soltar, a arrepentirnos y a apartarnos de las viejas formas de vida. Y, a cambio, nos promete relaciones restauradas, gozo más profundo y una nueva vida.

 ¿Hay cosas en tu vida que necesitas cambiar o dejar de lado para dar paso a la sanación, la renovación o la nueva obra de Dios? ¿Qué pasos concretos podrías dar hoy?

 En el libro de Hebreos, capítulo 12, leemos: “…despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús…”

 El Apóstol Pablo escribió: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13)

 Oremos con las palabras del Salmo 51: Crea en nosotros un corazón limpio, Oh Dios, y renueva un espíritu firme en nuestro interior. No permitas que nos alejemos de tu presencia, ni nos quites tu Espíritu Santo. Restaura en nosotros la alegría de tu salvación y concédenos un espíritu dispuesto que nos sostenga. A través de Jesucristo, nuestro Sustentador y Redentor. Amén.

 ¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!

 

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