Abran de Par en Par sus Corazones

June 23, 2026

En la Segunda Carta a los Corintios 6:11-12, el Apóstol Pablo escribió: “Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza;l e hemos abierto de par en par nuestro corazón. Nunca les hemos negado nuestro afecto, pero ustedes sí nos niegan el suyo…¡abran también su corazón de par en par!”

La verdad es que Pablo les había dedicado muchísimo tiempo, energía y corazón. Él había sido sincero sobre sus propias deficiencias y fracasos. Lo contó todo abiertamente. Él en esencia, les estaba diciendo: He entregado mi vida por ustedes. Les he dado todo lo que tengo y más. Les pido que también me abran su corazón. Les pido su cariño…les pido su Amistad.

No es fácil arriesgarse a exponerse de esa manera, ¿verdad? Aquí podemos apreciar la verdadera humanidad de Pablo – su deseo de ser amado y conocido.

C.S. Lewis escribió una vez:

Amar implica vulnerabilidad. Ama algo, y tu corazón sin duda se lastimará y posiblemente se romperá. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto, no debes entregárselo a nadie. Protégelo cuidadosamente con aficiones y pequeños lujos; evita cualquier compromiso; enciérralo de forma segura en el cofre o ataúd de tu egoísmo. Pero en ese cofre – seguro, oscuro, inmóvil, sin aire – cambiará. No se romperá; se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. El único lugar fuera del Cielo donde puedes estar completamente a salvo de todos los peligros del amor es el infierno. (Del libro Los Cuatro Amores)

Puede resultar tentador fortificar los muros de nuestros corazones y no dejar que otros entren. Puede ser tentador ser indiferente y no permitir que los demás nos vean o nos conozcan profundamente. Pero al otro lado de esta vulnerabilidad se encuentra algo que da sentido y valor a la vida. Y se nos recuerda cómo Dios se arriesga a amarnos.

El poeta y filósofo irlandés John O’Donohue lo expresó de esta manera:

Los dos anhelos más profundos de tu corazón – el anhelo de amar y de ser amado – no son meras necesidades psicológicas; en un nivel más profundo, son el despertar de Dios en tu interior.

Oremos: Dios de amor, en Jesucristo caminaste entre nosotros. Te damos gracias por tu amor encarnado. También te damos gracias hoy por las personas que has traído a nuestras vidas: vecinos, amigos, familiares, nuestra comunidad eclesial y todos aquellos que nos acompañan en este camino. Oramos hoy especialmente por quienes se sienten solos. Que puedan sentir tu presencia y tu amor incluso ahora. Concédenos tu gracia, tu paciencia, tu perdón y tu amor – para que podamos ser mejores amigos para quienes amamos y estar más dispuestos a ayudar a quienes más nos necesitan. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!