Nunca Verdaderamente Solo
Hoy en día no tenemos muchos derechos de paso. Pero en la antigüedad, y en otras culturas, sí los había. Me contaron una vieja historia de una cultura indígena sobre el derecho de transición de juventud a la adultez. El padre llevó al muchacho en el bosque, le vendó los ojos y lo dejó solo. Se requería que el muchacho se sentara en un tronco toda la noche y no quitarse la venda hasta que los rayos del sol de la mañana brillen a través de dicha venda. Él no podía gritar por ayuda. Una vez que sobreviviera la noche, el sería considerado un hombre por su tribu.
Naturalmente, el niño estaba aterrado, el niño podía oír todo tipo de ruidos. Él sabía que los animales salvajes seguramente estaban a su alrededor. El viento soplaba a través de los árboles, pero el muchacho se sentó serenamente, sin quitarse la venda. Finalmente, después de una larga noche aterradora el sol apareció, el muchacho se quitó la venda de los ojos. Fue entonces cuando descubrió que su padre estaba sentado en el tronco junto a él. Él estuvo ahí toda la noche, protegiendo a su hijo de cualquier peligro.
Hay momentos en la vida de cada uno de nosotros, que debemos de sobrevivir la oscuridad de la noche. Nos enfrentamos a la enfermedad y las pérdidas, dolor y sufrimiento. Sin embargo, la verdad es que nunca estamos solos tampoco.
Hay un viejo proverbio africano, “No importa lo oscuro de la noche, siempre saldrá el amanecer.” El proverbio es verdadero. También es cierto que Dios está con nosotros, no solo en el alba de la mañana, pero también en la noche.
Oremos: Dios de Esperanza, oramos hoy por aquellos que se encuentran en la oscuridad de la noche. Oramos por aquellos que recientemente han perdido a seres queridos, y por aquellos que están en medio de la enfermedad y la depresión. Pedimos que sea cual sea la situación, que conozcan tu reconfortante presencia y tu gracia sanadora. Y también que puedan estar seguros, por las promesas del Evangelio, que contigo todo es posible, que las cosas cambiarán y que aparecerá el amanecer. Oramos en el nombre de la Luz del Mundo. Amén.
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!







